En esta segunda campaña se ha intervenido sobre el interior del edificio y en la esquina exterior NE, en el encuentro entre la nave y el ábside de la iglesia medieval y posterior ermita de San Juan de Murabe. A falta de las dataciones de radiocarbono que se están efectuando en el laboratorio Beta Analytic, podemos concluir que se ha llegado a un suelo de losas, el más antiguo conservado y es muy probable que la iglesia haya tenido varias fases de reconstrucción en los últimos 900-1000 años. En unas semanas se realizará la consolidación de las paredes del ábside y la protección del suelo y altar mediante geotextil y capa de grava.