Zigoitia a lo largo de los siglos:  prehistoria  e historia

El territorio donde se asienta la actual Zigoitia ha experimentado una larga evolución desde sus primeros desconocidos pobladores hasta hoy. Existen muy pocos datos sobre las formas de vida de los tiempos prehistóricos y en la Alta Edad Media. A medida que avanza el tiempo la historia de Zigoitia está más docu­mentada y tenemos noticias de su proceso his­tórico donde cada pueblo zigoitiano es una referencia que va tejiendo la vida, costumbres, acontecimientos que han ido dando a Zigoitia su personalidad e identidad.

Esbozamos aquí, de manera general, estos procesos que contienen una rica e intensa vida humana que en cada pueblo de Zigoitia tiene nombres propios, situaciones, memoria y se describen con más detalle en las pá­ginas de  Akelarrea.

Esta síntesis histórica intenta servir para encuadrarlos en la realidad social, cultural, la­boral, política, religiosa de cada uno de estos pueblos que han ido haciendo, y hoy compo­nen y son Zigoitia.

Arrillor

Los primeros pobladores. Época prehistórica

Los habitantes del territorio actual de Zi­goitia datan de tiempos prehistóricos como lo testimonian vestigios de ocupación en grutas naturales y materiales y restos hallados que van desde el Paleolítico hasta la Edad de Hie­rro.

Los primeros pobladores en el Gorbea po­drían datarse desde hace 150.000 años. La cueva de Arrillor contiene un amplio depósito sedimentario de más de 5 m de profundidad. Su secuencia estratigráfica incluye diversas ma­nifestaciones del Pleistoceno superior (hace 40.000 años). Posteriormente con el Neolítico: 5.000 años a.e.c. comienza el pastoreo y la agri­cultura.

En Bidekurtze (Letona) se han encontrado restos de enterramientos tumulares eneolíticos; también en Zaitegi en «San Miguel» y en el «Alto Genda». El castro de Urisolo, en la sierra de Arrato (Letona) es una muestra de los po­bladores en la Edad de Hierro. Vivían, princi­palmente de la caza.

Edad Antigua e inicios de Zigoitia en la Edad Media, s. I-s. XII

Los habitantes de nuestro territorio fueron los caristios, que vivían en las actuales Araba y Bizkaia. La invasión romana de la península ibérica (desde el s. III a.C. ) tuvo influencia en Euskal Herria, tanto política como cultural. Sin embargo el actual territorio de Zigoitia, quedó al margen, ya que las rutas principales pasaban más al sur o por el mar Cantábrico.

En aquella época los modos de vida y subsistencia eran ya la agricultura, ga­nado, bosques, caza… Su len­gua era el euskara, hablado por las diversas tribus de la zona pertenecientes a la Vasconia (así fue llamada por los romanos) de entonces.

Algunos de los actuales pueblos de Zigoitia comien­zan a conformarse hacia el s. V, con los primeros siglos de la Edad Media y la penetración del cristianismo. De todas formas los nombres de algunos pueblos no aparecen hasta el s. VIII-IX: Ocoizta (Acosta), Zaitegui, (Zaitegi), Erihei (Eribe), Cestafe (Zestafe); tam­bién hubo algunos hoy desaparecidos: Murabe, Menea, Gernika. Hasta el s. XIII no constan todos los nombres actuales que conocemos gracias a su inventario en el ‘arciprestazgo de Cigoitia’.

Los visigodos llegaron también a las cerca­nías de este territorio. La influencia e inciden­cia del rito hispano-visigótico en Zigoitia quedó patente en los santos venerados en aquella época y que han llegado hasta hoy: Santa Eulalia, San Vicente de Acosta, cuyo mo­nasterio fue centro de incidencia de este rito, como testimonian las reliquias y santos vene­rados en este lugar.

Aunque hubo contactos con los árabes, su dominio y cultura en la península ibérica no llegaron a penetrar en esta zona.

Zigoitia en el Reino de Navarra

Durante la Edad Media, hasta el s. XII, Zigoitia formó parte políticamente del Reino de Pamplona, luego de Navarra, como lo testimonia la relación con sus reyes del monasterio de Okoizta/Acosta (siglos IX-X) perteneciente al cenobio emilianense.

El ‘castillo de Zaitegi’, situado donde luego se edificó la ermita de San Vítor, al parecer torre de vigilancia del castillo emplazado en los términos denominados Gasteluzegana y Gazteluzoste, marcaba los límites del reino de Na­varra en tiempos de Sancho III de Navarra hasta que el rey castellano Alfonso VIII asedió y conquistó Vitoria en 1199, reinando Sancho VII el Fuerte. Zigoitia entró, a partir de enton­ces, en la órbita castellana.

Castillo de Zaitegi
izenak

En esta época aparecen los primeros cami­nos y rutas importantes de la zona: «ub iiniciat via Zatica» (donde inicia la vía Zatica), «sub defesa Erihehi usque ad via de Olleros» (bajo la de­hesa de Eribe hasta la vía de Olleros), bordeando las laderas del Gorbea.

Durante estos siglos adquiere su nombre Zigoitia que fue evolucionando hasta hoy de la siguiente forma: Zuffia de Suso (1025), Zuffia Goitia / Zuhigutia (1233), Çoygoitia (1257), Zuigoitia (1338), Suiguitxe Cigoitia (1457), Zigoitia (1995).

Conformación de Zigoitia en la Baja Edad Media (XI-XV) y Moderna (s. XVI-XIX)

Sus modos de vida y costumbres no han cambiado notablemente a lo largo de la Baja Edad Media y Moderna. En esta larga época Zi­goitia se fue configurando social y política­mente, dentro del condado alavés en el reino de Navarra con señores y tenentes que domi­naban y administraban la zona.

A mediados del s. XIII, ya bajo dominio cas­tellano, se dividieron los señoríos de Los Hur­tado y de los Mendoza (señores de Mendivil). Estos ‘ricoshombres’ protagonizaron la lla­mada «voluntaria entrega» al rey de Castilla Alfonso XI, en 1332 en la Junta de Arriaga, de las hermandades de Álava.

Llamadas ‘Hermandades y Tierras del Duque’, organizadas en cuadrillas (entre ellas la de Zigoitia) estaban bajo su dominio y juris­dicción en personas y posesiones, al servicio del rey, por ejemplo para la guerra. Dentro de este contexto se configuraron importantes instituciones.

Hermandad de Zigoitia y Cofradía de Sta. Lucía

En «el campo y hermita» de «Santa Lucia de Theparua» celebraba su junta el «Concejo de Justicia y Regimiento de la Hermandad de Ci­goitia» por diversas razones, entre ellas, por las fiestas y rogativas y, sobre todo, siguiendo la costumbre vasca de reuniones en la anteigle­sia. Se construyó un edificio anejo a la ermita, al oeste de la misma, que hoy se conserva y fue sede del primer ayuntamiento de Zigoitia, cuando éstos se constituyeron, hasta el año 1932 en que pasó su sede a Gopegi y actual­mente en Ondategi. En esta ermita se dirimie­ron también diversos pleitos con municipios colindantes.

La existencia de la «Hermandad de Cigoi­tia» consta documentalmente desde el siglo XVI, por ejemplo en la «apelación de Cigoitia a la Chancilleria de Valladolid», y en las «Orde­nanzas de la Hermandad de 1609″. Puede datarse in­cluso desde el s. XV, según documento del Archivo Municipal de Villarreal de Álava, donde se hace referencia a dicha Hermandad. Las actuales Ordenanzas son de 1609; para la revisión de las precedentes se nombró el 5 de abril de dicho año a las «personas más idó­neas» para «reformar las ordenanzas antiguas de Cigoitia» y «añadir y asentar otras». En ellas se establece la ermita como lugar habitual de reuniones de las cuatro cuadrillas en las que están agrupados los 17 pueblos de Zigoitia. Según dichas Ordenanzas los vecinos de los pueblos de Zigoitia debían reunirse en el salón para elegir los cargos rectores entre los «hijos­dalgo» -que eran la mayoría de los vecinos- y del «estado de hombres buenos labradores» o pecheros, previo juramento de obrar recta­mente, sin parcialidad.

Hay que notar que, según informa Micaela Portilla, «los señores de la torre de Letona, em­parentados con los Hurtado de Mendoza de Manurga, eran tenidos en la comarca como gente de importancia e ilustre. Acudían a las Juntas de Santa Lucía del lugar de Ondategui, el día de San Martín, con los hijosdalgos y pe­cheros de Cigoitia, según costumbre».

Estos cargos -elegidos a puerta cerrada el día de San Martín- eran: Alcalde de Herman­dad, Procurador general, Regidor por cada pueblo, dos Cuadrilleros, cuatro Fieles Regido­res por cuadrilla, un Montañero por cada pue­blo. Es de advertir que como consta en las Ordenanzas los pecheros o villanos no podían ser elegidos para oficios relevantes, sino sola­mente para cargos menores.

Existía una intensa relación de la Herman­dad con la ermita: contribuía a los gastos de sus sucesivas obras y también organizaba la rogativa anual.

Santa Lucía de Teparua
Letona

Organización social de los habitantes de Zigoitia

Además de los duques y señores, la confi­guración social estaba estratificada por los ‘hi­dalgos de la tierra, algunos notorios con sus torres y casas blasonadas. Había algunos de menor rango social, llamados ‘pecheros’ -pocos- que pagaban sus tributos al duque.

De las denominadas casas nobles de Zigoi­tia salieron hombres políticamente ilustres, que dejaron donativos a las iglesias, tuvieron capillas propias, donaron valiosos objetos de culto importados de las tierras donde hicieron fortuna (Méjico, Filipinas…).

La incidencia eclesiástica fue muy amplia al igual que en otros lugares en estos tiempos de cristiandad dominante -desde el s. XIII al XIX. Zigoitia era uno de los arciprestazgos de la zona. Las parroquias estaban bien surtidas de clérigos y la práctica religiosa, costumbres cris­tianas y el control de moralidad estaban ase­gurados por un clero dominante. Numerosas ermitas -más de 40- eran el reflejo de la intensa re­ligiosidad zigoitiana de aquellos siglos hasta épocas recientes.

El modo de vida de la gente y su economía y formas de producción eran rurales: agrícolas y ganaderas, de forma que todo -relaciones so­ciales, cultura, costumbres- giraba en torno y dentro de la zona. Hasta mediados del s. XX no comenzará el trabajo en industrias de Vitoria, alternado con el cultivo de la tierra y cuidado del ganado.

Su producción agrícola quedaba reflejada en los 28 molinos que existieron en Zigoitia, a pesar de que la producción cerealista no era muy rica en unas tierras más bien pobres.

Zigoitia, escenario de guerras en los siglos XIX y XX

Dado su emplazamiento, Zigoitia se vio afectada por las guerras de  la Convención (1808-1813), carlistas y guerra civil española.

Durante la invasión francesa,  se vieron  obligados a suministrar  leña, ropa, alimentos y hasta  objetos valiosos de las iglesias. Las tropas francesas se acantonaron en Manurga, utilizando el pórtico de la iglesia, causando  importantes destrozos. Varias ermitas desparecieron  en esta época.

Las guerras carlistas comenzaban al poco tiempo (1833-1876) generando nuevo empobrecimiento de las gentes. Zigoitia fue lugar estratégico con graves consecuencias para su economía, como indican los libros de fábrica de las parroquias y los libros de cuentas del municipio, donde constan las ventas de bienes comunales y posesiones para atender con su importe a las continuas  y reiteradas exacciones en metálico y en especie “para el suministro y abastecimiento de las tropas y aliviar al vecindario”.

Finalmente también Zigoitia sufrió en sus pueblos las trágicas consecuencias de la última guerra civil (1936-1939) tanto en sus casas, como en sus iglesias y, sobre todo en sus habitantes, muchos de ellos obligados a traslados y abandono de sus viviendas.

La Edad Contemporánea (s. XIX-XXI) en Zigoitia

A pesar de las difíciles y dolorosas consecuencias de las guerras, Zigoitia conservó su estilo de vida, costumbres y formas de trabajo y consiguió rehacerse.

Esta  época ha estado marcada por  importantes acontecimientos sociales, económicos, culturales, políticos y religiosos. Un hecho particularmente destacable  fueron sus escuelas, en especial  a partir de comienzos del s. XX; luego la escuela concentrada (primera en el Estado) de la Fundación Escudero (1962-1972), hasta la actual ‘Gorbeia eskola’.

Fundación Escudero

Patrimonio artístico y cultural

Merece especial mención el arte en Zigoitia, testimonio de su historia. Aquí  nos limitamos a ofrecer unas sencillas referencias de su  extenso y rico patrimonio, que Micaela Portilla estudió en el Catálogo Monumental de la Diócesis de Vitoria, en su tomo VII dedicado a Zigoitia. Arte medieval prerrománico y románico, construcciones, pintura e imaginería  góticas, arte renacentista romanista, gótico y, sobre todo,  barroco, para llegar al neoclásico y momento actual, son las expresiones artísticas que están esparcidas por los pueblos de Zigoitia. Constituyen el legado incomparable de un pasado que no puede olvidarse o desconocerse y que también se detalla en las descripciones de cada pueblo.

Sin olvidar el arte propiamente rural que se plasmó en las formas de  construcción de las casas, trabajos artesanales, monumentos… y que expresan el valor y sentido culturales  propios de Zigoitia.   

El euskera en Zigoitia

La lengua de Euskal Herria fue la hablada por la mayor parte de sus habitantes hasta la Edad Moderna, con sus propias peculiaridades lingüísticas. Paulatinamente fue decreciendo su uso manteniéndose en algunos pueblos del norte de la zona (Manurga, Etxaguen, Murua…) hasta comienzos del s. XX. Durante la época franquista su descenso fue casi total, con excepción  de algunas familias.

A partir de finales de s. XX comenzó su recuperación de forma que que hoy ha logrado que prácticamente  todos los niños y niñas sean euskaldunes, también los  jóvenes; y entre los adultos se está realizando un importantes esfuerzo por su  práctica. 

‘Zigoitia euskaraz’, actividades culturales y otros acontecimientos, así como el Ayuntamiento con servicios bilingües son una muestra de la recuperación de la lengua histórica de Zigoitia.

Evolución de la población de Zigoitia en los últimos años

Durante los últimos años, en el cambio de siglo (XX-XXI), Zigoitia ha experimentado una evolución espectacular de población. Después del progresivo descenso demográfico a partir del año 1900, cuando en Zigoitia había 1.283 habitantes y se redujo a 763 habitantes para el año 1988. A partir de entonces la población comenzó su paulatina recuperación con nuevos vecinos y hoy Zigoitia tiene 1.800 habitantes.

Con estas breves referencias de  la historia de Zigoitia -que merece un estudio más amplio- quedan encuadrados más de dos mil años en los que se ha ido tejiendo el proceso que ha llegado hasta la actualidad. Su memoria es necesaria para conservar y desarrollar la identidad de esta zona de Euskal Herria y para relacionar sus diversos pueblos, cada uno con su específica personalidad y cuyas mutuas relaciones han ido conformando y constituyen hoy  Zigoitia

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