Nos hacemos eco de una publicación de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País / Euskalerriaren Adiskideen Elkartea, concretamente de un estudio de Mª Rosa Ayerbe Iribar sobre Las hermandades alavesas del Duque del Infantado (s. XVIII), publicado en 2015. Mª Rosa Ayerbe es, entre otras cosas, doctora en Filosofía y Letras, especialidad de Historia, y Directora de «Fuentes Documentales Medievales del País Vasco». Saber más sobre Mª Rosa Ayerbe.
También la publicación de Emilio Alfredo Martínez de Mendivil García de Albéniz, Antezana Andetxa, del año 2022 nos ha servido para conocer algo mejor al Duque del Infantado.
En 1740 la Real Academia de la Historia concibió la idea de formar un Diccionario Geográfico-Histórico de España para disponer de conocimientos útiles a la llamada “geografía civil, política y económica”.
En la elaboración del proyecto del Diccionario la información más atinada, según la Real Academia, fue la de los grandes señores, “porque en los lugares de su señorío tienen personas de confianza á quienes encargar las descripciones, y en sus archivos preciosos documentos para ilustrar la historia”.
El Duque del Infantado, “deseoso de cooperar á una obra tan importante”, había ordenado a Don Francisco de Ayala, gobernador de sus hermandades en Álava, que cumpliese el encargo, y así lo hizo Don Francisco.
Elaboró un extenso Memorial con las descripciones de los pueblos de las llamadas “Tierras del Duque”, acompañado de un puntilloso mapa topográfico, que hoy se custodian en la Biblioteca Nacional de España (reproducido más arriba).
¿Quién era el Duque del Infantado?
El origen de este Ducado se remonta a 1475, cuando Diego Hurtado de Mendoza recibe este título como agradecimiento de manos de los Reyes Católicos. Pero, ¿quién era Diego Hurtado de Mendoza?
Diego nació el 25 de septiembre de 1417 en Guadalajara y, aunque se le conoce como Diego Hurtado de Mendoza, su nombre completo era Diego Hurtado de Mendoza y Suárez de Figueroa. Es el hijo primogénito de Íñigo López de Mendoza, I Marqués de Santillana, título que heredó junto a otros tras la muerte de su padre en 1458. Leer más…
Afirma Rosa Ayerbe, en el momento de la publicación, en el año 2015, no tener seguridad de quién era en ese momento Duque del Infantado, pues Don Joaquín José de Arteaga, Lazcano y Basurto murió en 1789, heredándole su hijo Don Ignacio Ciro de Arteaga, Lazcano e Idiáquez, que lo será hasta 1817 [Cit. AYERBE IRIBAR, Mª Rosa, El Señorío guipuzcoano de la Casa de Lazcano. De Parientes Mayores a Grandes de España de Segunda Clase (a. VIII-XXI). Boletín de Estudios Históricos sobre San Sebastián, 44, 2011, pp. 68-70].
Territorios controlados
Las llamadas “Tierras del Duque” comprendían entonces 61 poblaciones distribuidas de la siguiente manera (mantenemos la grafía original del documento):
a) Enteramente las hermandades de:
– Arrazua, con los 5 lugares de: Zurbano, Arzubiaga, Durana, Mendívil y Arroyave.
– Ubarrundia, con los 5 lugares de: Landa, Ulllibarri Gamboa, Luco, Betolaza y Ciriano.
– Cigoitia, con los 17 lugares de: Mendarozqueta, Echavarri de Viña, Apodaca, Letona, Zaitegui, Berricano, Buruaga, Erive, Ondategui, Olano, Manurga, Gopegui, Larrinoa, Murua, Cestafe, Acosta y Echaguen (más la desaparecida Guernica).
– Badayoz, con los 12 lugares de: Foronda, Artaza, Mendiguren, Aranguiz, Antezana, Guereña, Mandojana, Ullibarri de Viña, Yurre, Lopidana, Otaza y Asteguieta.
– Iruña, con los 3 lugares de: Villodas, Iruña y Trespuentes.
– Ariñez, con los 3 lugares de: Margarita, Ariñez y Esquivel.
– Lacozmonte, con los 6 lugares de: Escota, Artaza, Barrón, Guinea, Fresneda y Cárcamo.
b) Parte de la de Iruraiz, con la villa de Acilu, y los 9 lugares de: Alaiza, Luscando, Langarica, Ezquerecocha, Gaceo, Arrieta, Trocóniz, Jáuregui y Guereñu (más las ya desaparecidas Santiago Llano, San Juan de Elguea, Alborcoin, Uriarte y San Quilis).
c) La villa de Domaiquia, en la hermandad de Zuya.
Estas irán ampliándose hasta las 12 Hermandades que constan en 1537. El origen de las Hermandades como Tierras del Duque no siempre eran donaciones. A veces se debían a trueque o herencias ya que los mayorazgos era un modo de salvaguardar y acrecentar el patrimonio familiar.
Organización política
Las hermandades unidas en Álava del Duque del Infantado se hallaban gobernadas a través de un Gobernador o Justicia Mayor (Alcalde Mayor en otros señoríos, verdadero representante del señor en su señorío, con jurisdicción en todos los Estados alaveses del Duque, sustituido, en caso de ausencia, por un Teniente) y un Alcalde Ordinario. Ambos eran de «capa y espada», y conocían a prevención en primera instancia de todos los pleitos, con apelación a la Real Chancillería de Valladolid.
El Gobernador era nombrado por el Duque del Infantado, durando su cargo mientras fuese su voluntad. El Alcalde Ordinario era propuesto en terna por la Junta de la jurisdicción (un procurador de cada hermandad) e igualmente elegido por el señor. También nombraba el Duque anualmente un merino y montero mayor, cuya función consistía en asistir al Gobernador y al Alcalde Ordinario en los asuntos judiciales, y cuidar de los montes de las hermandades unidas. El Gobernador residía en Foronda, sede de la hermandad de Badayoz, donde se hallaba el rollo o picota, y disponía de una Casatorre en la que se ubicaba la cárcel.
Las hermandades contaban con su propio archivo en la iglesia de San Miguel Arcángel, en Antezana (en una pared de «cal y canto», cerrada con su puerta de hierro con 3 candados), como se expone expresamente en su Ordenanza primera de 1545. En dicha iglesia, incluso, juraban con toda solemnidad sus cargos los jueces antes de empezar a ejercerlos.
La reforma de las ordenanzas del Ducado en 1544
Hasta mediados del XVI no se hace efectiva y única la jurisdicción de las luego llamadas Tierras del Duque. El 15 de septiembre de 1544 se reunió la Junta General de las Hermandades en Antezana, en la iglesia de San Miguel. El Gobernador expuso a los Procuradores el deseo del Consejo del Duque de reformar algunas costumbres dañosas y gravosas, aprobándose los 33 capítulos que se remitieron al Duque para su aprobación y confirmación de su obligado cumplimiento.
Las modificaciones suponían la reforma del gobierno de las Hermandades y a cambios en la administración de justicia y de algunas costumbres religiosas. Una de las medidas era la designación de los participantes en la Junta General, estableciendo 2 Procuradores Generales, uno representando a los Hijosdalgo y otro a los buenos hombres (labradores). [Cit. AYERBE IRIBAR, Mª Rosa, La formación de Álava. 650 aniversario del pacto de Arriaga. Vol 2. 1982.]
Protección social
La preocupación por la educación se plasma en la existencia de una escuela de niños en Luco y en la dotación en Murua de una obra pía de 500 dinares de vellón de renta anual para pagar a un maestro de latinidad (con 300 ds.) y otro de primeras letras (con 200 ds.).
Se creó una base asistencial hacia los labradores pobres de los pueblos con las “Arcas de Misericordia”: una de 45 fanegas de trigo en Ariñez, y otra de 30 fs. en Artaza de Lacozmonte. El trigo se repartía todos los años en invierno entre los vecinos pobres, y tenían que reponerlo en agosto o para el día de San Miguel.
Otras curiosidades
Destaca la presencia en el territorio de la Orden de los Templarios, que vemos en la iglesia de Nuestra Señora de Ascoa (Apodaca) y en los edificios contiguos, pero que al día eran de la Orden de San Juan de Malta; como lo era también la despoblada Iruña, convertida ya en mortuorio, “si bien fue de bastante vecindario”.
«Hombres y mugeres visten de paño y estameña parda en lo general los días de trabajo, y calzan abarcas. En los días de fiesta se ven pocas de éstas, y muchos de los hombres se visten de negro; y las mugeres barían también el color en sus justillos y sayas, y regularmente van a la yglesia con mantilla negra. La mayor parte de las mozas llevan toca en la caveza, pero después de casadas visten el capillo, que usan también algunas de las solteras».