Los hermanos Pedro y Andrés Martínez de Murguía comerciaron con las Indias y fueron conocidos en la vida gaditana del último tercio del siglo XVII y el primero del siguiente. De su vida y estancia en Cádiz y de su trato comercial con ultramar hay constancia en fuentes manuscritas en el Archivo General de Indias.
Naturales de Manurga (aproximadamente 250 habitantes entonces), sintieron la llamada de América en los comienzos del siglo XVIII. En el Archivo General de Indias se conserva documentación que acredita su actividad en el comercio con las Indias.
Pedro y Andrés eran hijos de Juan y Catalina Ortiz de Guinea y Zarate y nietos de Pedro Martínez de Murguía y Mariana Martínez de Betolaza, vecinos de Murguía, y de los maternos Pedro Ortiz de Guinea Zárate y María de Landaluce, vecinos de Manurga. En sus partidas de bautismo reza que fueron bautizados en 1648 y 1654, respectivamente.
Muy jóvenes debieron ir a Cádiz ya que son citados en la documentación de un mercader piamontés en el año 1686. En 1691 se tiene constancia que Pedro, el mayor, estuvo embarcado con destino a Nueva España, los territorios coloniales españoles de ultramar en el continente americano.
Andrés movilizó gente de Manurga y de otros lugares próximos a su lugar de nacimiento: Miguel y Julián Martínez de Zubiegui, Tomás Ruiz de Apodaca, etc. Era dueño de dos navíos, Nuestra Señora. del Rosario y Santo Domingo, y Nª. Sª. de la Concepción y San Joseph, y de la balandra Nª Sª del Populo.
Eugenio Martínez de Ribas, vecino de Sevilla, en nombre de Andrés Martínez de Murguía, había pedido licencia en el mes de octubre de 1709 para conducir los dos navíos al puerto de Buenos Aires. La licencia se concedió para 1710. También tenía poder para el nombramiento de maestre que recayó en Miguel Martínez de Zubiegui. Este se comprometía a “hacerse cargo de la hacienda que fuere a su cargo, así de ida como de vuelta, y enteramente lo pagará y entregará a sus dueños y consignatarios de la misma calidad, bondad y condición que lo hubiera recibido. Se hará cargo por inventario de todos los bienes de la gente de mar y otras personas que murieren en el transcurso del dicho viaje”. No podía el maestre llevar sin licencia a pasajero alguno.
Tenía que presentar en la Casa de la Contratación certificación de entrega en Indias de las mercaderías del registro a sus dueños y consignatarios. Debía entrar “en derechura al puerto de la Bahía de Cádiz, y con ellos de Puntales adentro y no en Bonanza ni en otro puerto”.
Se empleó mucho tiempo en cargar las mercancías. Los legajos consignan todos los géneros y dueños, y a los que se debía entregar la mercancía.
El pasaje estaba compuesto por oficiales, marineros, grumetes y pajes. Entre los oficiales se contaban el capitán, capellán, maestre escribano, dos pilotos, cirujano, barbero, contramaestre, guardián, despensero, carpintero, calafate y condestable. Se añadían 30 marineros, artilleros, mozos y pajes.
Después de recibir el juramento al contramaestre y despensero, declararon tener a bordo para el viaje los bastimentos siguientes:
- Carne fresca: 2.000 gallinas, 80 carneros, 18 terneras, 18 marranos.
- Carne salada: 309 quintales de bacalao, 42 quintales de tollo, dos barricas de atún, 10 quintales de cecial, 2 quintales de lenguados secos, 70 barricas de carne salada.
- Pescado: 2 barricas de salmón, dos barricas de atún.
- Harinas: 150 quintales de bizcocho, 259 quintales de arroz, 25 arrobas de fideos, bizcochos, dulce y azúcar lo necesario.
- Hortalizas: 25 fanegas de habas, 25 de garbanzos, 10 fanegas de frijoles blancos y colorados.
- Frutos: 10 quintales de almendra, 10 quintales de pasas, 370 de “prieto”, 10 quintales de caparra.
- Bebidas: 2.750 botijas y 80 pipas de agua, 80 botijas de vino, 400 botijuelas de aceite, 124 de vinagre, 6 barriles de vino tinto para los enfermos, sal y leña lo necesario y dos cajas de medicinas.
El 25 de marzo de 1710, con pliegos de su Majestad, navegando para dicho viaje fueron apresados por los holandeses, enemigos de la corona española, y conducidos al puerto de Ámsterdam. Además, se arrojaron los pliegos de su Majestad al mar. Los habían apresado y conducidos inicialmente a Lisboa y de allí al Almirantazgo de Ámsterdam. La decisión del Almirantazgo fue conceder la liberación, después de haber pagado 60.000 florines carolinos.
El 19 de mayo de 1711 y firmada en Madrid, D. Andrés recibía esta comunicación: “En carta de 15 de abril del próximo pasado participo la noticia de haber logrado recobrar las naos que apresaron los holandeses e iban a Buenos Aires de registro con la carga que hubiese existente y remito una copia de las condiciones en que lo ha conseguido, con la condición de que no pueda traer géneros de Holanda”.
Después de los permisos oportunos, salían de Cádiz el 19 de diciembre de 1711 y llegaban al puerto de la Trinidad de Buenos Aires el 6 de abril de 1712. Consta documentalmente que llegaron 132 marineros, 28 pasajeros, religiosos y religiosas.
El regreso a Cádiz se produjo el mes de junio de 1715. Habían salido de Buenos Aires el 19 de diciembre del año anterior sin haber hecho escala en ningún puerto, y declaraban que la carga se “componía de corambre (cueros o pellejos), que quedaron en Buenos Aires las mayores porciones de mercaderías que fueron de España sin haberlas podido vender por la abundancia que en aquellos parajes había de todos géneros con las repetidas introducciones que la nación francesa ejecuta diariamente, no pudiendo los mercaderes que fueron en ellos acaudalar para satisfacer los fletes”. También aseguraban que “no traían pasajeros, indios, esclavos no hay ninguno y que no había ocurrido ningún fallecimiento en el transcurso del viaje”.
La casa palacio
El Palacio Verastegui es la construcción civil más relevante de Manurga. Casa palaciega construida en torno al año 1700, desconociéndose sus artífices al no existir documentación correspondiente a su construcción, según fuentes próximas a la propiedad, los Marqueses del Fresno.
¿Habitaron los Martínez de Murguía en el palacio? No está documentado y no se tiene la certeza de que así pudiera ser.
A la edad de 78 años, en 1732, fallecía en Cádiz Andrés Martínez de Murguía. Unos años antes, su hermano Pedro perecía también en Cádiz.