La familia de Florencio Fernández de Larrinoa Martínez de Zestafe ha recibido sus restos mortales tras completarse el proceso de identificación. Sus restos permanecían en el Valle de Cuelgamuros, antes denominado Valle de Los Caídos, desde 1959.
La entrega a su familia de los restos mortales de Florencio ha sido un acto lleno de emotividad, justicia y memoria celebrado en la Subdelegación del Gobierno de Vitoria-Gasteiz.
La ceremonia de entrega ha contado con la participación de la consejera de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno Vasco, María Jesús San José, quien ha recordado la enorme trascendencia de este acto. Culmina en el caso de Florencio un compromiso institucional por la recuperación de su identidad y que durante décadas permanecieron inhumados lejos de sus seres queridos. El acto ha contado también con la presencia de la subdelegada del Gobierno en Álava, María del Mar Dabán.
En la resolución de todo el proceso ha resultado fundamental el papel de Gogora, el Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos del Gobierno Vasco. Esta entidad ha prestado el apoyo necesario a la familia en esta compleja tramitación administrativa del permiso de exhumación. Además, el instituto vasco ha asumido la financiación y ha facilitado los medios técnicos para la toma de muestras genéticas, un paso imprescindible para el cotejo científico y la posterior identificación de los restos mortales.
La Ley de Memoria Democrática ampara esta labor.
Gogora lleva a cabo estas actuaciones de apoyo, acompañamiento y toma de muestras desde 2018. Sin embargo, la labor ha adquirido una nueva dimensión y respaldo legal tras la aprobación de la Ley de Memoria Histórica y Democrática en septiembre de 2023.
Un factor determinante que ha facilitado la compleja labor del forense Paco Etxeberrria, antropólogo forense y asesor del Gobierno de España en materia de memoria histórica en la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, y su compañera Lourdes Herrasti, historiadora y antropóloga, es que sus restos permanecían inhumados en una caja individualizada. Ambos son miembros de la Sociedad de Ciencias Aranzadi. La persistencia de los familiares de Florencio también han sido un gran acicate para la identificación de sus restos.


