La primera, 29 de octubre de 1924
La segunda, 25 de septiembre de 1966
La tercera, 4 de agosto de 2016

En 2024 se cumplió un siglo de aquella gesta automovilística pionera en Euskadi que puso en la cima de uno de los lugares referentes del montañismo vasco a un vehículo a motor. Fue el 29 de octubre de 1924. Todavía sigue sonando como una marca propia este reto que, si fue una apuesta, no sabemos qué se jugaron Emilio y Toribio. Igual la honra, que no es poco.

Desde hace muchísimos años ando revolviendo sobre esta acción que hoy día no estaría bien vista, pero que entonces, sin la existencia de lo que conocemos como medioambiente o sostenibilidad, fue algo intrépido, valiente y único.

He indagado en las fuentes de sus dos mejores embajadores. Hijo y sobrino del piloto y copiloto, respectivamente, de aquella primera subida, y de la segunda. Javier Álava es el hijo de Emilio, el piloto. Félix Lascaray, fallecido hace años, sobrino del copiloto, Ignacio Lascaray. Ambos me han ido contando muchos datos de aquellas dos hazañas de 1924 y su repetición en 1966. No contento Javier con las dos ascensiones del Citroën VI-399 que realizó su aita, quiso subir una tercera. Allí fuimos el 4 de agosto de 2016. Por poco nos matamos. Si no es por la pericia de este conductor experto, no podría haber escrito esta reseña. 

Al cochecito descapotable que costó 4 000 pesetas (hoy día se podría calcular unos 100.000 € al cambio) que Emilio tuvo que ir a recoger a Paris, lo apodaron inicialmente ”Torpedo”. Luego Toribio Erenchun, su competidor (dueño del concesionario de Ford de Vitoria), lo apodó “Cascarilla”. Hoy en día ambos motes siguen vigentes, están vivos, como el coche.

Aquella ascensión en vehículo fue la primera que se hacía en el Estado español de semejantes características. Antxon Bandrés, presidente de la Federación Vasco Navarra de Alpinismo (FVNA) en ese momento, remitió una carta a Emilio un tanto jocosa. Fueron pocas las palabras, pero con mucha retranca. Saludaba al vehículo por su intromisión en la montaña.

Iñaki García Uribe

Primera ascensión.

Emilio Álava, con 35 años en 1924, funda el primer concesionario en Gasteiz de Citroën. 400 coches existían entonces matriculados en la provincia. Ese año compra el Citroën Vitoriano Montañero y sube a lo más alto de Gorbeia. 

En la primera subida Ignacio Lascaray es el copiloto y Balbino Sobrado el fotógrafo (va en la trasera inmortalizando la gesta). Consumió el ´Cascarilla´ sólo 8 litros y medio de gasolina y no se le tuvo que echar agua para la refrigeración en ningún momento.

Autor: Balbino Sobrado (AMVG)

Segunda subida.

El ´Torpedo´ tuvo que esperar 42 años y, habiéndolo recuperado su propietario inicial tras un largo periplo, es el montañismo vitoriano, de la mano de la Sociedad Excursionista Manuel Iradier (SEMI), quien organiza la cita. Fue el 25 de septiembre de 1966, el conductor, Emilio, tenía 77 años. La convocatoria a la que acudieron a Gorbeiagana 3000 montañeros, fue también para recordar y homenajear al recién fallecido Antxon Bandrés (primer presidente de la FVNA), y también al sacerdote Ignacio Valdés, que murió en esa zona yendo con unos jóvenes de excursión.

Accidentada tercera subida.

Javier Álava y yo mismo nacimos de nuevo ese día. Exactamente a 300 metros de la cima de Gorbeia. Javi Castro, amigo y compañero de la sección de etnografía de Aranzadi, así lo vivió. «Al descender de la Cruz de Gorbeia aquel 4 de agosto de 2016, en la zona de la cuesta de Basatxi, en la cota 1180 m se le rompieron los frenos al Cascarilla. Eran las 12.40 h y el vehículo recorrió 850 metros de caída. En la cota 1020 m se frenó, por suerte, debido a la vegetación que tapizaba el suelo con brezos y helechos, a menos de 100 metros de distancia de la chabola de Gorostiano». Volvimos a nacer.

Postal editada por Iñaki Garcia Uribe a petición de Félix Lascaray

Los protagonistas

Iñaki Garcia Uribe,  montañero y etnógrafo, especializado en temas relativos a Gorbeia (en algunos ambientes es conocido como «el Gorbeólogo«). Miembro del departamento de etnografía de la Sociedad de Ciencias Aranzadi. Colaborador en emisoras de radio, entre ellas Radio Popular de Bilbao, y medios de prensa escritos (Deia…). Ha sido la fuente primaria de la información de toda esta historia.

Emilio Álava, el piloto, convirtió la tracción del coche protagonista de este artículo como si fuera un 4 x 4. Siendo muy joven emigra a Argentina. Se especializa en arreglos de motores de lanchas y coches. En 1920 regresa a casa. Empieza a vender coches en la capital alavesa. Instaura el primer concesionario Citroën en el Estado español.

Ignacio Lascaray, el copiloto, cofundador de la SEMI, montañero, esquiador y fotógrafo aficionado.

Balbino Sobrado, el fotógrafo que inmortalizó la primera subida. Hombre polifacético: pastelero, empresario de hosteleria, taxista, dueño de un taller de venta y reparación de motocicletas y reportero fotográfico. 

El Citröen 5CV, matrícula VI-399, el «Torpedo» o el «Cascarilla», protagonista principal de las subidas a Gorbeia. Poco después de coronar la cruz de Gorbeia, en 1925, Emilio lo vende a la empresa vitoriana «Villavias Mestre y Cía» y en 1929 un particular de Burgos lo adquiere. Luego dos propietarios más lo tuvieron hasta que en 1934 marcha a Logroño y en 1950 a Bilbao, de donde salió en 1953 habiendo tenido otros dos dueños. Posteriormente en 1955 se censa en Barakaldo y en 1963 regresa a Bilbao. En 1966 retoma el inicio de este periplo de 42 años con 12 propietarios diferentes. Emilio Álava se vuelve hacer con el coche el 14 de enero de 1966. Tras una recomposición casi integral afronta su segunda subida a la cima de Gorbeia 8 meses después.

Abadelaueta elkarte etnografikoa
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