Análisis retrospectivo de la figura de Román Ugarriza Arri, primer alcalde del régimen franquista en Zigoitia. El autor de la investigación, Alberto Vergara, nieto del protagonista, escarba en la personalidad de un hombre polifacético al que su compromiso carlista le llevó a ser primer edil de la corporación zigoitiana ya en 1922, volvió a repetir mandato en 1930, época de la «dictablanda» del general Berenguer, y fue nombrado alcalde Zigoitia tan solo diez días después del alzamiento militar del 18 de julio de 1936.
Alberto no solo retrata la trayectoria de Román, su abuelo, al que no llegó a conocer, sino que amplía el encuadre para contextualizar y entender una sociedad, la zigoitiana, rural y atrasada a la que nuestro protagonista, independientemente de su planteamiento político, contribuyó en gran medida a desarrollar y mejorar.
Nuestro protagonista desarrolló muchas actividades a lo largo de su vida: cantinero, agricultor, ganadero, supo trabajar la madera y la piedra, puso en marcha caleros en el monte, fabricó herramientas en su fragua, compró la primera trilladora a motor que se utilizó colectivamente en Gopegi… y ejerció de alcalde de Zigoitia.
Puedes leer íntegramente las reflexiones de Alberto Vergara sobre la figura de Román Ugarriza y el entorno en el que le tocó vivir pinchando aquí.
«La política mediante la palabra»
«El compromiso carlista (entonces jaimista por llamarse Jaime el pretendiente) llevó pronto a Román a participar en responsabilidades municipales, siendo concejal electo en los comicios de 1917 y llegando a primer edil en 1922. Casi dos años después, se instauró -mediante un golpe militar- la dictadura de Primo de Rivera, que liquidaría todo poder democrático, aunque se tratase de ayuntamientos conservadores».
«La política mediante las armas»
«Desconocemos cómo los sucesos políticos y las renuncias del carlismo pudieron afectar al pensamiento de Román Ugarriza. Lo cierto es que el 29 de julio de 1936, solo diez días después del golpe de estado fallido, se presentó en el ayuntamiento un tal Ramón Echarren, delegado del Gobernador de la provincia, localizó al secretario Félix Eguileta, disolvió la corporación democrática, nombró nuevos ediles y colocó a Ugarriza al frente de la autoridad municipal.»