El pasado 4 de febrero, alumnas y alumnos de Gorbeia eskola, junto a sus profesoras, profesores, y madres y padres, ofrecieron a los usarios del Centro Rural de Atención Diurna (CRAD) de Zigoitia las tradicionales canciones de Santa Águeda.

Miembros de Abadelaueta también participaron en el acto presentando posteriormente algunas fotos históricas de esta tradición que no debería perderse. 

Los más jóvenes de Zigoitia siguen rememorando y celebrando una tradición que ha estado a punto de desaparecer y que gracias al empeño del profesorado de Gorbeia eskola sigue muy viva. 

«Aintzaldu daigun Agate Deuna 

bihar da ba Deun Agate,

etxe honetan zorion hutsa

betiko euko al dabe.

Deun Agatena batzeko gatoz

aurten be igazko berberak,

igaz lez hartu gagizuez ta

zabaldu zuen sakelak…

Aintzaldu daigun Agate Deuna

bihar da ba Deun Agate,

etxe honetan zorion hutsa

betiko euko al dabe.

Zorion etxe hontako denoi

oles egitera gatoz,

aterik ate ohitura zaharra

aurten berritzeko asmoz

Aintzaldu daigun Agate Deuna

bihar da ba Deun Agate,

etxe honetan zorion hutsa

betiko euko al dabe.»

«Ez gagoz oso aberats diruz

ezta ere oinetakoz,

baina eztarriz sano gabiltza

ta kanta nahi degu gogoz.

Aintzaldu daigun Agate Deuna

bihar da ba Deun Agate,

etxe honetan zorion hutsa

betiko euko al dabe.

Santa Ageda bezpera dogu

Euskal Herriko eguna,

etxe guztiak kantuz pozteko

aukeratua doguna.

Aintzaldu daigun Agate Deuna

bihar da ba Deun Agate,

etxe honetan zorion hutsa

betiko euko al dabe.

Orain bagoaz alde egitera

agur dautsugu gogotik;

Agate Deuna bitarte dala

ez eizue izan kalterik…» IEUP!!

Como era tradicional, la tarde del 4 de febrero, víspera de Santa Águeda, los coros cantaban en honor a dicha Santa, acompañando su cántico con golpes de varas y bastones.

Se cree que esta tradición de golpear rítmicamente el suelo puede estar relacionada con ritos precristianos para despertar la tierra después del invierno.

Santa Agueda fue mártir en el siglo III. La tradición cuenta que se resistió a las pretensiones y deseos del emperador Quinciano y, por ello, fue condenada a morir el 5 de febrero del año 252.

Era tradicionalmente una fiesta de los mozos, luego ampliada también a las mozas. Estos jóvenes se agrupaban e iban de puerta en puerta recogiendo huevos, chorizo, vino o dinero para realizar posteriormente una comida o merienda.

Abadelaueta elkarte etnografikoa
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