El proceso para exhumar los restos de 20 de los algo más de 1.300 vascos trasladados a Cuelgamuros (Valle de los Caídos) durante el franquismo, muchas veces sin identificar o sin el consentimiento de sus familias, se inició hace unos años. Florencio Fernández de Larrinoa Martínez de Cestafe, natural de Acosta/Okoizta, es uno de ellos.
La exhumación no parece sencilla debido al mal estado en que se encuentran las cajas y las criptas. El número de restos humanos ronda los 33.000, aunque la esperanza reside en el hecho de que sí se conoce la ubicación de la veintena de vascos enterrados cuyas familias ya han iniciado el proceso.
No se tiene constancia de que Florencio sea el único zigoitiano inhumado en el Valle de Cuelgamuros, un Monasterio y Basílica que el dictador Franco había contemplado mediante Decreto en 1940 exclusivamente para albergar los restos de combatientes del bando «nacional». En 1957 se amplió con los combatientes del bando republicano.
El horror de la guerra
Florencio se encontraba realizando el servicio militar y el 2 de octubre de 1936, con buena parte de Álava ya bajo control de los golpistas, dejó atrás su casa y a su familia para trasladarse inmediatamente a Vitoria. Una vez allí, fue destinado al Batallón de montaña Flandes número 5.
Gracias a un documento de grandísimo valor escrito de puño y letra por este vecino de Acosta/Okoizta hemos sabido de su actividad en el frente. Sus diarios de guerra, unos pequeños libritos escritos con mucho esmero, cuentan su experiencia en el conflicto y narran determinados episodios de la guerra en Zigoitia, su tierra natal y escenario de varias de sus vivencias. Destaca de su relato que era un joven muy apegado a su pueblo, al que hace referencia innumerables veces.
Falleció meses después, el 15 de junio de 1937, en la localidad vizcaína de Dima. Posteriormente fue inhumado en Santa Isabel y trasladado, el 23 de marzo de 1959, al Valle de Cuelgamuros.
Un largo recorrido
Fue la familia de Florencio quien inició los trámites para recuperar sus restos. Estíbaliz Lafuente y Xabier Romero, sobrina y sobrino nieto de Florencio, nos indican cómo iniciaron el proceso de la mano de Gogora, el Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos.
«Queremos recuperar los restos de Florencio para que descansen en Acosta, donde debieron estar desde su fallecimiento».
«Somos conscientes de que, por el volumen de enterramientos y el mal estado de las criptas, es una labor compleja y prácticamente imposible, pero no perdemos la esperanza de poder recuperarlos».
A pesar de la lejanía de estos sucesos, Estíbaliz y Xabier no cejan en el empeño de cerrar este ciclo. La imposibilidad de realizar un duelo completo, fruto de la impunidad franquista por el traslado de los restos de Florencio en 1959 al Valle de Cuelgamuros, podría ser alcanzable en caso de localizarlos y trasladarlos a su pueblo natal.
Los diarios de Florencio
Los diarios abarcan desde octubre de 1936 hasta el 13 de junio de 1937, momento en el que, cuando las tropas franquistas estaban a punto de tomar Bilbao y poner así fin a la campaña en el País Vasco, Florencio resultó muerto en el frente de Dima. Esta es la transcripción de algunos pasajes:
“Se toma Acosta. Al siguiente día del avance puedo presenciar con mi propia vista que mi adorado pueblo había sido tomado…, en una escapada que realicé hasta Nafarraterenbide, hablando con unos soldados…, lo comprobé más de seguro, pues ellos habían tomado parte en la toma.»
«Allí a lo lejos diviso mi pueblo y mi casa, el borde de la cual veo derrumbado… Ya no se contempla como en aquellos tiempos el vecindario dedicado a las faenas agrícolas propias del tiempo. Contemplo algunas casas semiderruidas por la aviación y la artillería…»
«También contemplo las posiciones avanzadas… en el alto de Urregui y Alday, al fondo el pueblo de Cestafe casi destruido, varias casas quemadas y las restantes destruidas. «Mi corazón queda desgarrado de pena y vuelvo a mis posiciones casi lloroso y muerto de pena como casi nunca en toda la campaña.»
Estíbaliz y Xabier fueron entrevistados en el programa «El café de las 10» de Radio Vitoria en junio de 2024. En él nos cuentan el periplo recorrido para la recuperación de los restos de Florencio. Por su interés lo reproducimos integramente.