Uno de los rincones más emblemáticos y bellos del pueblo de Letona se encuentra al pie de la sierra de Arrato en un lugar denominado ‘La Fuente’ que mana todo el año, cuyas aguas brotan en Iturburu y se vierten al lavadero restaurado hace unos años. Aquí, a lo largo de muchas generaciones, las mujeres del pueblo han lavado la ropa; era lugar de convivencia y animadas conversaciones, durante su duro trabajo en sus frías aguas.
Este lugar encantó por su belleza y silencio a Pedro que procedente de tierras vallisoletanas, vive en Vitoria-Gasteiz. En su afición montañera ha recorrido los montes que la rodean y, entre ellos, la Sierra de Arrato, donde encontró este rincón de armonía y silencio del que se enamoró. Alquiló un pequeño terreno cercano y construyó, junto Pilar, su esposa, un refugio-txabola, Artziabalo.
Pedro no solo conectó con la belleza de este lugar, también con las gentes de Letona y otros pueblos de Zigoitia y cuidó otras fuentes de sus montes.
Con la iniciativa de la Junta Administrativa, vecinas y vecinos de Letona le tributamos un sencillo y entrañable homenaje como amigo de todos.
En la soleada mañana de primaveral del domingo 22 de marzo, nos reunimos allí numerosas personas del pueblo y de otros de Zigoitia, también Abadelaueta, para compartir y agradecer su presencia, cuidado y amistad durante tantos años. Con sus hijos celebramos su vida con sus recuerdos y con una misa de agradecimiento. Pedro, sintiendo la presencia de su esposa Pilar, cuyas cenizas reposan junto a Artziabalo, expresó con serenidad sus sentimientos emocionados por este entrañable acto del pueblo en el que su alcalde, Joseba, le ofreció un simbólico y primaveral ramo de flores. Al son del txistu, Naroa y Amaia, dantzaris de Letona, le ofrecieron un aurresku de reconocimiento y amistad expresados en una placa de recuerdo con la inscripción: “a las personas que hacen más bonito este mundo”, es decir, a Pedro y a todas las generaciones que a lo largo del tiempo y hoy han cuidado este lugar y han tejido y siguen construyendo la historia de Letona.
Con un hamaiketako ofrecido por la Junta Administrativa de Letona en aquel bello e histórico lugar donde susurran su fuente y resuena el eco de las animadas conversaciones de las lavanderas de Letona, donde Pedro encontró y sentimos la cálida armonía de la naturaleza, compartimos este acto entrañable en el que deseamos que nuestra tierra sea cuidada como gure Ama Lur de convivencia y paz que desde aquí trasmitíamos a todo el mundo.
«El amanecer llega suavemente pintando el cielo con tonos de fuego y calma».
«La luz despierta las montañas, acaricia los ríos y se posa sobre las flores aún cubiertas de rocío».
«En ese instante, todo parece nuevo: el aire, el cielo, incluso los pensamientos».
«Basta con detenerse un momento: escuchar, respirar, sentir…»
«La naturaleza abre sus ojos lentamente al amanecer enseñándonos que cada día es una oportunidad para empezar de nuevo».
Mirian Ayala