
Estado del trabajo:
Lugar: Zigoitia
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El ingenio de moler, en Zigoitia, ha dejado huella en el territorio. Todavía hoy conservamos una buena muestra de esta tecnología que en su momento fue innovadora.
El molino: sus orígenes
No se conoce con exactitud el origen del molino hidráulico para moler grano, pero ya hay referencias de este ingenio en la época romana desde al menos el siglo I a.C. Parece que su uso pudo generalizarse a partir del siglo V d. C. Durante estos siglos el grano se trituraba con piedras giratorias de fuerza manual. En estos años convivieron ambos métodos, el manual extendido entre la gente del pueblo y el hidráulico implantado por las comunidades religiosas existentes en Álava a partir del siglo VIII o IX.
En nuestro territorio, las primeras referencias de molinos están datadas sobre el año 800 en el río Omecillo… seguir leyendo
El ingenio
No deja de ser sorprendente que el río Zubialde, en las faldas del Gorbea, fuera un verdadero ingenio de aprovechamiento hidráulico por la cantidad de molinos que jalonaban su cauce, sobre todo por tratarse de una cuenca con un modesto caudal de agua que incluso, en la actualidad, desaparece en periodo de estiaje.
El ingenio básicamente consistía en moler el grano con dos piedras de arenisca, una fija (durmiente) y otra encimera (volandera) que friccionaba sobre la anterior con un movimiento circular conseguido por el golpeo del agua en el rodete (unido a esta piedra mediante un eje) de manera tangencial. El empuje del agua como elemento clave se conseguía por desnivel o salto de agua para asegurar la potencia necesaria para mover todo el mecanismo. Seguir leyendo…
La propiedad del molino
La construcción de un molino siempre tenía un coste económico elevado. Era necesario afrontar una inversión que exigía la construcción de una presa, la apertura de canales, en muchas ocasiones de varios cientos de metros de longitud, la construcción del cubo, la maquinaria del molino y el propio edificio en sí.
Estas iniciativas estaban solo al alcance de personas de gran solvencia económica o también de un conjunto de socios (viqueros, accionistas o porcioneros) que tomaban una participación para la construcción del molino. Los concejos también fueron impulsores en gran medida de este tipo de instalaciones. Es el caso de algunos de los molinos de Zigoitia. Seguir leyendo…
Los arrendamientos
Fue el sistema de explotación del molino más utilizado a lo largo de la historia. Sobre todo en los de propiedad particular y eclesiástica. En estos casos rara vez se explotaba el molino por la propiedad. Por el contrario, los molinos de titularidad pública con pocos vecinos sí que cada vecino realizaba la molienda de su grano para consumo familiar.
El arrendamiento era casi obligado para la conservación del molino ya que la utilización del mismo por muchas manos, la mayoría inexpertas, daba lugar a múltiples roturas que provocaban ineficacia y grandes gastos en reparaciones.
El molinero
La vida del molinero no era cómoda ni tenía la estabilidad laboral deseada. La mayoría debía ir buscando el arrendamiento de un molino con el que subsistir. A veces conseguían prórrogas para seguir ejerciendo el oficio en el mismo molino, y en casos excepcionales la adjudicación pasaba de padres a hijos. Pero no era lo habitual.
Lo más frecuente era que, además de realizar las labores propias de molienda, los molineros se ocupaban del mantenimiento de sus propios molinos, lo que complementaba sus ingresos. También, a partir del siglo XIX, abundaron los molineros que construyeron sus propios molinos.
Las medidas
La normalización de pesos y medidas acometida en la segunda mitad del s. XIX basada en el sistema métrico decimal supuso hacer tabla rasa de todas ellas dentro de cada territorio.
A la mala fama del molinero también contribuía el sistema de pesado del grano. El problema radica en que el peso y el volumen cambia con el grado de humedad que tiene, de ahí que en todos los pagos efectuados en trigo se especificara que éste debería ser seco, limpio y de buena calidad.
El control directo de los patrones de medida no era bien visto por molineros y propietarios de molinos, no al menos de todos, ya fueran comunales o privados. El propio concejo era el encargado de controlar el perfecto estado de las pesas y medidas mediante la figura del fiel. El sistema habitual de medir el grano era tanto en peso como en capacidad.
Medidas utilizadas de capacidad:
Celemín: equivale a 4,6 litros
Cuartal: equivale a 1,5 celemines
Robo: 6 celemines (28,1 litros)
Fanega: equivalente a 2 robos o 12 celemines
Molinos desaparecidos:
Lendia (Apodaka)
Buruaga
Urisoloa (Gopegi)
Amezua (Manurga)
Zubibarri (Manurga)
Axpea o Atxondoa
Parratxia
Txabolabarri (Olano)
Zaitegi
Errotabarri o Bekoerrota (Zestafe)
Txabolalde (Zestafe)
Axpea o Atxondoa
Parratxia
Relación de molinos entre los embalses del Gorbea y Ondategi (la mayoría desaparecidos):
Muruaga, Linortueta o Gorenerrotea
Lezaburu o Goikoerrota
Forondaerrotea
Goikolea
Zaraterrotea
Hortunerrotea
Ozpinazubia 1
Ozpinazubia 2
Gopegierrotea
Arteginolea 1
Arteginolea 2
Zubizarreta (Molino de Murua)
Agirrekoerrotea 1
Molino de Agirre
Agirrekoerrotea 2
Atxondoa o Axpea
Rueda de Okaranza 1
Molino de Okaranza
Rueda de Okaranza 2
Eribebolina
Errotabarria 1
Errotabarria 2
Errotagorria 1
Errotagorria 2 (Quejana)
Izaeta
Zubikoerrotea
Baratua
Zelataboleua o Altzarbin
Altzibar
Ondategiboleua o de Manurga
Urisoloa
Ondategierrota o Rueda de Bengolarra
Rueda de Lagagorri
Molino de Bengolarra
La eficiencia energética del molino
El canal molinar que transcurría entre los embalses del Gorbea y Ondategi suponía un buen ejemplo de aprovechamiento de las aguas posibilitado por el carácter comunal del terreno en el que se construyeron todos estos ingenios molinares.
Aunque hoy los restos de estas edificaciones son escasos, podemos imaginar la concatenación de estas instalaciones que podrían ser ejemplo de eficiencia energética, adelantándose muchos años a este concepto tan en boga en los últimos tiempos.
Otro ejemplo de aprovechamiento lo encontramos en el molino de Zubikoerrotea o de Marcos Arakama, en Murua, de origen medieval, que en el s. XX aprovecha la fuerza hidráulica para su uso como serrería e incluso para la producción de energía eléctrica (10 CV de potencia)
La mayor parte de la información de esta página esta recogida de la publicación OHITURA, Estudios de etnografía alavesa, nº 10 (extraordinario) RUEDAS Y MOLINOS EN ÁLAVA, de Carlos Martín, Diputación Foral de Álava, ISBN: 84-7821-513-1.