En el hemisferio norte, el solsticio de verano anuncia la llegada de los meses más cálidos y es cuando el sol alcanza su máxima altura, siendo el 21 de junio el día más largo y la noche más corta del año. Este período se asocia a la abundancia y la fertilidad desde la antigüedad.

El solsticio de verano marca el momento en el que la inclinación de la tierra orienta el hemisferio norte directamente hacia el sol, lo que genera el día más largo y la noche más corta del año en esa región. La diferencia en la duración del día es especialmente notoria en las latitudes altas. En ciudades de Noruega, el sol puede permanecer visible durante casi 19 horas, mientras que en el ecuador la variación es mucho menor.

El solsticio de verano ha sido observado y celebrado por culturas de todo el mundo desde tiempos antiguos.

Encendemos hogueras de San Juan para aportar energía a ese sol que decae, siendo el fuego un representante del sol en la tierra.

23 y 24 de junio, Oketa

Abadelaueta elkarte etnografikoa
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