En el recién editado libro de la variante del euskara de Zigoitia (Zigoitiko aldaera) de Aitor Arana hay dos leyendas como las únicas que se conservan en el euskara de Etxaguen y que una persona mayor contó a José Miguel de Barandiaran en 1919, antes de que esta forma dialectal desapareciera definitivamente.
La primera de ellas ya fue publicada en el número 3 de la revista “Zigoitiko AKELARREA” en 2009 con el título “Etxaguengo sorginak”.
El gran valor de estas piezas de literatura oral reside fundamentalmente en el texto mismo más que en la trama, repetida una y otra vez en similares versiones en otros lugares de Euskal Herria y, en muchos casos, fuera de nuestras fronteras. Su valor, pues, hay que buscarlo en la gramática que encierran los textos: léxico, formas verbales, declinación, sintaxis o giros que son, en algunos casos, únicos, y en otros muchos nos dan referencias similares al euskara que se hablaba en los pueblos limítrofes.
Publicamos los textos originales con sus traducciones al euskara batua y al castellano, como ayuda para su mejor conocimiento y comprensión, y así mismo añadimos la información anexa que José Miguel de Barandiaran introdujo en forma de notas al pie de texto. Excepto los títulos, el texto es el original que Barandiaran recogió en sus “Obras Completas». Las versiones en euskara batua y castellano, así como los títulos, son traducciones libres que quieren respetar el espíritu del texto original.
Hemos conocido hace muy poco tiempo por medio de familiares de Etxaguen (la biznieta) que la informante de la que habla Barandiaran se llamaba Hipólita Ruiz de Larrinaga Etxaniz, que se casó con 22 años, en 1876, y que vivió y murió en el pueblo.
Muchas gracias a Águeda, la biznieta de Hipólita y a toda la familia, por facilitarnos esta información, que hasta ahora era desconocida.
ABADELAUETAKO SORGIÑAK (Jatorrizko testua)
Existe en Zigoitia una leyenda, que me fue referida en 1919 por una anciana de Etxaguen (1). He aquí el texto con su traducción.
Egun batean yoazen mandazai bi, Joaniko Estabekoa ta Anjel San Pedrokoa, mando-errekoiagaz Erriojara ardootan.
Ta bidean hasi ziren berbetan: Joanikok lehenau dala obligaziñoa; Anjelek deboziñoa lehenau dala, ta apustauko’tzala mando-errekoia. Joanikok erantzun eutsen baietz.
Gero justiziei galdetu eutsen ia zeinek euken arrazoia. [Hak] erantzun eutsen obligaziñoa lehenau zala diyoienak irabazi ebala. Horrekiñ Anjelek galdu eban mando-errekoia.
Bata kantetan yoien Erriojara ta bestea triste etxera.
Anjel yoan zan egunez Abadelauetako landara, ta han ebizen sorgiñak dibersiñoan, da sorgiñ bateri entzun eutzen [andre] bat eguala gaxorik. Beste sorgiñ batek galdetu eutsen ia zegaitik. Erantzun eutsen [andrea] egun batean yoan zala Mezata da ogi beinkatu apur bat yauzi yakola lurrera, da ez bajetarren altzetan, etzala osaketa. Ogi apurra iñurriek erebiela losa baten azpien, da yango balau, osatuko lizakela.
Anjel yoan zan [andre] horregan, ta esan eutsen osatu leikela.
[Andre] horrek erantzun eutsen esan eutsela zelan osatu leiken.
Ba ogi apurre yauzi yakola, da ogi apurre yango balau, osatuko litekela.
Gero [andre] horrek ba, yoan zan, da altzau eban harrilosie da yan eban, da osatuta parau eban yan orduko.
[Andre] horrek Anjeleri emon eutsen diru kantidade bat. Anjelek erosi eban mando-errekoia da gero yoan zan Erriojara, da han topau eban Joaniko.
Joanikok esan eutsen:
–Motil, nondi egin haz mando-errekoia horregaz?
Anjelek kontau eutsen historie Joanikori.
Joanikok esan eutsen:
–Motil, posturie galduagaz neu baño hobeto parau haz.
Gero Joaniko yoan zan Abadelauetara, ta hasi ziren sorgiñok euren dibersiñoan, ta hasi ziren ze: “Lunes y martes, miércoles, tres; jueves y viernes, sábado, seis”.
Joanikok esan eutsan: “Domingo, siete”.
Entzun eudien boza, da batek esan eben:
–Lehengo egunien ere batek entzun euskun konbersaziñoa. Lehengo egunien entzun ebena yoan zunan [andreagana], ta osatu zan.
Joaniko billatu ta yurre-yurre ein eudien.
1919an J. M. Barandiaranek Etxaguengo
Hipólita Ruiz de Larrinaga Etxanizi (1854-†) jasotako ipuina
LAS BRUJAS DE ABADELAUETA
Existe en Zigoitia una leyenda, que me fue referida en 1919 por una anciana de Etxaguen (1). He aquí el texto con su traducción.
Un día iban a por vino a la Rioja con recuas de mulas dos arrieros, Joaniko de Zestafe y Ángel de San Pedro (2).
Y en el camino empezaron a discutir: Joaniko (sostenía) que primero es la obligación; Ángel que primero es la devoción, y que le apostaría la recua de mulas. Joaniko le contesto que sí.
Después preguntaron a la Justicia a ver quién tenía razón. Les contestó que (la tenía) el que sostenía que primero es la obligación. Con lo cual Ángel perdió la recua.
Uno iba cantando a la Rioja y el otro triste a casa.
Ángel llegó de día al prado de «Abadelaueta» (3) y allí se divertían las brujas y oyó (decir) a una bruja que una señora se hallaba enferma. Otra bruja le preguntó a ver por qué (estaba enferma). Le contestó que un día la señora fue a Misa y que un pedacito de pan bendito se le cayó a la tierra y que por no haberse agachado a levantarlo no se curaría. Que las hormigas revolvían el pedacito de pan debajo de una losa y que se curaría (ella) si lo comiese.
Ángel se trasladó a donde la señora, y le dijo que podría curarse. La señora le rogó que le declarase cómo se podría curar.
(Díjole), pues, que un pedacito de pan se le había caído y que si comiese ese pedacito de pan, se curaría.
Luego, pues, esa señora se fue, y levantó la losa de piedra y comió; y en cuanto lo comió, quedó sana.
La señora dio a Ángel una (gran) cantidad de dinero. Ángel compró una recua de mulas y después se fue a la Rioja y allí se encontró con Joaniko.
Joaniko le dijo:
-Chico, ¿de dónde te has hecho con esa recua de machos?
Ángel le contó la historia a Joaniko.
Joaniko le dijo:
-Chico, a pesar de haber perdido la apuesta has quedado mejor que yo.
Después Joaniko fue a Abadelaueta y las brujas empezaron a divertirse, y empezaron (a decir): “lunes y martes, miércoles, tres; jueves y viernes, sábado, seis”.
Joaniko les contestó: “domingo siete”.
Oyeron la voz (las brujas), y una dijo:
-También otro día uno nos oyó la conversación. El que nos oyó el día pasado fue a donde la señora y (ésta) se curó.
Hallaron a Joaniko y lo maltrataron completamente.
Leyenda recogida en Etxaguen por J. M. Barandiaran en 1919
contada por Hipólita Ruiz de Larrinaga Etxaniz (1854-†)
(1) En Etxaguen hablan todavía (1919) el vascuence las personas de más de treinta años; las demás no lo saben.
(2) Zestafe y San Pedro son aldeas vecinas a Etxaguen.
(3) Abadelaueta es un prado situado entre San Pedro, Gorostiza y Ollerieta, lugares próximos a Etxaguen.
ERRANA TA AMAGIARRABA (Jatorrizkoa)
Errana ta amagiarraba etzeen konpoketan, da semia biajian yoan zan.
Ta kriadue eukan amagiarrabak eta esan eutsan mendi batera errana eruateko.
Erranak ume bi eutsan. Ta txakurtxo bat eukan eurek, ta txakurrek yarrait’utzen mendira.
Amagiarrabak esa’utsen kriaduri ze eruateko erranaren esku biek eta bihotza.
Kriaduak kendu eutzesan esku biek erranari, eta lepora lotu eutzesan ume biak, da gero txakurrari bihotza kendu eutzan.
Gero umeak ure eskatu eutzan amari:
–Ama, ure gure dut nik, ama.
Bajatu zan errekara, sartu eban eskumako eskue errekara ta atera eban sano. Sartu eban bigarrena ta atera eban sano.
Menditi aurrera yoien [ta] entzun eban sagata bat pago baten, hiru golpe emoteko eskuekiñ.
Haik hiru golpiek emon da presentau san palazio eder bat.
Ioen ziren palaziyora. Bizi ziren palaziyoan, ama alaba biyekiñ.
Ioen ziren egun baten hiru kazadore ia ostaturik emongo [eutsien].
Baietz esan eutsien. Gero emon eutsien afarite.
[Hurrungo] goizien, yagi zirenien, amak esan eutsen alaba bateri esan eutsala kazadore bateri: «Aite, eutzi ure eskuek garbitzeko». Eta beste alabieri: «Aite, eutzi trapue eskuek sikaketako».
Gizonak esan eutsen ia zer ziyoien. Andreak esan eutzan ze ia etzan akorda zelan yoan zan biajian. Eta erantzun eutzan ze baietz.
Ta esan eutzan ze ia amak zer esan eutsen.
Ba esan eutsela errana bialdu ebela mendire kriaduagas, eta ilda bere eskuak ta bihotza agindu ebela eruateko.
Baia eruan eutzela bere eskuek ta txakurren bihotza, erantzun eutzan andreak.
Palazioan gelditu ziran gizona ta emaztie alaba biyekiñ.
LA NUERA Y LA SUEGRA
Una nuera y su suegra no se avenían, y el hijo se fue de viaje.
La suegra tenía un criado y le dijo que llevara a su nuera al monte.
Esta tenía dos hijos y un perro, que los siguió al monte.
La suegra le dijo al criado que le llevara las dos manos y el corazón de su nuera.
El criado le cortó las manos a la nuera y le ató al cuello a los dos niños. Luego le arrancó el corazón al perro.
Más tarde el niño pidió agua a su madre:
–Amá, quiero agua.
Ella bajó al arroyo, metió la mano derecha en el arroyo y la sacó sana. Metió la otra mano y también la sacó sana.
Avanzaban por la montaña [y] oyó una voz en una haya, para que diera tres golpes con las manos.
Dio los tres golpes y apareció un hermoso palacio.
Fueron al palacio donde vivieron la madre con sus dos hijas.
Un día fueron tres cazadores pidiendo alojamiento. Les dijeron que sí y luego les dieron la cena.
A la mañana siguiente, cuando se levantaron, la madre le dijo a una hija que dijera a un cazador: «Aitá, toma agua para lavarte las manos». Y a la otra hija: «Aitá, toma un paño para secarte las manos».
El hombre les dijo que qué decían. La señora le dijo si no se acordaba de cómo había ido de viaje. Y le contestó que sí.
Le preguntó a ver qué le había dicho su madre.
Que había mandado a su nuera al monte con el criado, y que, muerta, le había mandado llevar sus manos y el corazón.
Pero, le respondió la señora, le había llevado sus manos y el corazón del perro.
Y el hombre y su mujer se quedaron en el palacio con sus dos hijas.
1919an J. M. Barandiaranek Etxaguengo
Hipólita Ruiz de Larrinaga Etxanizi (1854-†) jasotako ipuina
Leyenda recogida en Etxaguen por J. M. Barandiaran en 1919
contada por Hipólita Ruiz de Larrinaga Etxaniz (1854-†)