Fecha: 2020-2023
Promueve: Abadelaueta Elkartea
Dirección/Diseño:
Josu Santamarina Otaola
Abadelaueta Elkartea
Informante: Paco Romero
Itinerario:
8.-Iglesia de Zestafe
9.-Linati
10.-Frente a frente
11.-Iñerbas-Arapa
12.-Eribegana
13.-Menea
14.-Atxoste
15.-Saimendi
16.-Nafarrate
INTRODUCCIÓN
Este camino, que denominamos como segunda parte de la Ruta Franquista, comienza en la iglesia románica de Zestafe y sigue una línea de colinas que unen este pueblo con Nafarrate, una pequeña aldea en el municipio vecino de Legutio. Los pequeños montes de la zona, tapizados por robles y quejigos de escaso porte, denotan su edad, sin duda posterior a la guerra. A menudo carecen de nombre: “Cota 677”, “Cota 687”, etc. El lugar, dedicado en aquellos años a la agricultura y ganadería, debemos imaginarlo sin apenas vegetacion relevante, lejos del paisaje boscoso que podemos ver hoy día y que nos ayuda a comprender la importancia extratégica de los lugares que se visitan. Además, en esta ruta visitaremos algunos de los escenarios más cruentos de la conocida como “Batalla de Villarreal”, desarrollada entre noviembre y diciembre de 1936. De esta forma, conociendo estos espacios de horror reciente, podremos tomar conciencia de la necesidad contemporánea de una convivencia en clave de Derechos Humanos.
8.- IGLESIA DE ZESTAFE
(524038.00 m E, 4757465.00 m N)
La iglesia aún conserva las terribles huellas de la guerra: sangre que no ha podido ser lavada en varios puntos de su interior, campanas agujereadas, la «respuesta de tiro» desde el campanario de Akosta y los huesos de los muertos que aún se encuentran en el exterior
Desde la plaza en el centro del pueblo se continua por la calle Antxogi hasta la cruz del mismo nombre.
La iglesia de Zestafe fue escenario de durísimos combates entre fuerzas sublevadas y republicanas en los primeros días de la Batalla de Villarreal. La guarnición franquista mostró una resistencia feroz y la iglesia se convirtió en toda una fortaleza. Las marcas del ataque son bien visibles. Por una parte, el campanario tuvo que ser reconstruido en la posguerra y se aprecia bien cómo buena parte de su factura de desarrolló con vigas de hormigón. Por otra parte, una vista detallada de las campanas muestra cómo éstas están agujereadas por decenas de impactos de bala. Seguir leyendo…
9.- LINATI
(524907.00 m E, 4757798.00 m N)
Tomamos el camino de la derecha junto a los puestos de caza y trincheras, y más adelante, en un sendero a la derecha, en el borde del pasto, encontramos el recuerdo del alférez Leandro Linati Bosch.
Como reza la inscripción, Linati Bosch debió morir en las primeras horas de la ofensiva republicana, siendo así uno de los primeros “caídos” en la batalla. Esta cruz fue erigida por su familia, la cual ha acudido aquí durante décadas para rendirle homenaje. La historia de este “caballero caído”, este jinete sin caballo, nos habla de cómo una gran parte de las élites conservadoras del país rápidamente se posicionó contra la República y a favor de la causa sublevada. Seguir leyendo…
10.- FRENTE A FRENTE
(524988.78 m E, 4757829.46 m N)
Un poco más adelante, bajo los cables de alta tensión, siempre mirando a Gorostiza, a través del cable y frente a frente veremos la ubicación de los puestos de la República.
En esta loma de Iñerbas, junto a una torre de alta tensión y en las inmediaciones del mojón histórico de Arapa, si se alza la vista hacia el norte se puede contemplar la visión que tenían los combatientes franquistas. Una visión maniquea, fundamentada en un nosotros contra un ellos, propia de la guerra. Tal y como se aprecia en un croquis panorámico realizado en invierno de 1937 desde este mismo punto, los montes de enfrente –Oketa, en el mapa como “Gorbea Chico”; Zizkino; Olartegi– aparece como “zona enemiga”, como extensión del control de los llamados “rojos”. Seguir leyendo…
11.- IÑERBAS-ARAPA
(525135.00 m E, 4757739.00 m N)
Siempre al este por el sendero, pasamos por una zona especial hasta ahora totalmente oculta: unidos por trincheras varios búnkeres de cemento, entre ellos el más pequeño y el más grande de Zigoitia, a cual más interesante.
Tomamos el camino de Arapa y seguimos por una línea de trincheras hasta guiarnos por Arapagana. De ahí a la izquierda, seguimos por Nafarratebidea.
En esta loma de Iñerbas se extiende una importante línea defensiva franquista. Estas posiciones fueron presumiblemente fortificadas, o al menos reforzadas, entre enero y abril de 1937. Estos fueron unos meses de cierta calma tensa en el frente vasco. Tras la trágica Batalla de Villarreal, ambos bandos tomaron conciencia de su vulnerabilidad en caso de ataque directo y, por esa razón, se dedicaron a fortificar intensamente sus posiciones. La «solidificación del frente» nos habla también del sentido de «frontera» de esta zona.
12.- ERIBEGANA
(525075.00 m E, 4757065.00 m N)
Desde el monte Eribe, y también desde los siguientes, se entiende muy bien la ubicación de estas zonas de guerra: las vistas son impresionantes. Es una zona especial de defensa y vigilancia, con trincheras y búnkeres de piedra.
Volvemos al camino y lo encontramos un doble cruce con un paso vallado que gira siempre hacia el este, a la izquierda…
Eribegana (696 msnm) es la principal cima de este conjunto de colinas. Su pequeña cumbre ofrece una gran visión de este territorio de combate, surcado por trincheras, horadado por refugios y reforzado con grandes estructuras de piedra y hormigón. Seguir leyendo…
13.- MENEA
(525430.27 m E, 4756757.72 m N)
Hay dos zonas: la colina sobre el camino, con trincheras y vistas impresionantes, y los «pastizales de Menea» que están bajando del camino. En el primero de ellos, junto al camino, a cada lado, hay restos de dos búnkeres de piedra.
En este entorno, aunque sin una localización exacta conocida, se debía situar el pueblo de Menea. Este nombre se menciona en varios documentos de la Edad Media, así como su ermita parroquial dedicada a San Juan. Sin embargo, arqueológicamente en la actualidad no se ha encontrado resto alguno de ello. Ahora es el despoblado de Menea. Seguir leyendo…
14.- ATXOSTE
(525980.28 m E, 4757346.03 m N)
Bajando por el camino y entrando por el borde del último pastizal, ascendiendo por la línea abierta en el centro, en la colina que unos llaman Txaragana y otros Atxoste, este camino que se ha despejado nos llevará por las dos líneas de guerra que hay cerca del embalse. Encontramos restos de dos o tres búnkeres de piedra en sendas líneas antes de ir por la parte inferior hacia el antiguo camino.
El montecito de Txaragana es también conocido como Atxoste. Sin embargo, el nombre de Txaragana resulta muy descriptivo. Y es que, según el uso local en euskera, “txara” significa algo así como “jaro” o “maleza”. Así que, por lo tanto, estamos ante “el monte de los jaros”. Su vegetación actual, llena de endrinas, zarzas y árboles de bajo porte da fe de ello. A pesar de ello, se aprecian algunas estructuras de piedra. Nidos de ametralladora franquistas enfilados frente a Elosu. Seguir leyendo…
15.- SAIMENDI
(525897.00 m E, 4756518.00 m N)
Una vez en Nafarratebidea, llegaremos a Saimendi, vigilando el pueblo de Nafarrate, en el límite con Zigoitia y Legutiano. Aunque apenas hay restos, fue un punto muy importante en la guerra. Tras subir por la vertiente oeste hasta la cima, con espectaculares vistas, tomamos en dirección este hacia Nafarrate cerca del mojón que señala el punto de unión de tres municipios, Zigoitia, Legutio y Arratzu Ubarrundia.
El montecito de Saimendi es otro de los miradores de esta ruta, ahora ya, en su tramo final. Desde aquí se observan todas las colinas que hace más de ocho décadas se convirtieron en trágicos campos de vida y muerte: Iñerbas, Eribegana, Menea, Txaragana… Cada palmo de tierra tuvo un terrible costo en vidas humanas, sin que el resultado final fuese además excesivamente optimista para ninguno de los dos bandos. Seguir leyendo…
16.- NAFARRATE
(526902.00 m E, 4756299.00 m N)
Al igual que al principio del camino de Murua, aquí la iglesia del final del camino quedó destruida y la veremos abandonada por completo.
La línea de trinchera continúa desde la crestería que mira al embalse hasta el muro del embalse de Urrunaga.
En el contexto de la Batalla de Villarreal, a principios de diciembre de 1936, los batallones republicanos vascos, en su camino hacia Vitoria, tomaron la pequeña aldea. La iglesia de Nafarrate fue convertida en un improvisado nido de ametralladoras. A los pocos días comenzó la gran contraofensiva franquista y Nafarrate sufrió un durísimo bombardeo. Ocho gudaris del batallón nacionalista Gordexola decidieron quedarse hasta el final para cubrir la retirada de sus compañeros. Éstos, en su huida hacia Elosu, se encontraron con un río Urkiola muy crecido por la lluvia y la nieve y muchos murieron ahogados. En definitiva, el de Nafarrate fue uno de los episodios más trágicos de aquella batalla. Seguir leyendo…