Fecha: 2017

Promueve: Abadelaueta Elkartea

Dirección/Diseño:

Abadelaueta Elkartea

Proarte (Sheila Hidalgo)

Ayuntamiento de Zigoitia (Jon Toña)

 

Patrocinio: Ayuntamiento de Zigoitia

Itinerario:

Punto de partida desde el cartel situado en el aparcamiento junto a la iglesia.

  1. Castillo de Zaitegi-Ermita de San Bitor
  2. Castro de Urisolo
  3. Cueva de Unda o de los 40 caballeros
  4. Carbonera y encina
  5. Puente y cierre
  6. Fuente de Letona

1.- CASTILLO DE ZAITEGI – ERMITA DE SAN BITOR

Tras salir del pueblo y siguiendo las señales por un camino sencillo y sugerente, se llega al collado de Sanbitorlanda, donde se sube a mano derecha hasta la cima en la que se encuentran las ruinas del castillo y la ermita recientemente reformada.

El emplazamiento sin duda tenía un alto valor estratégico ya que controlaba la encrucijada del citado camino con otros que se dirigían hacia Bizkaia por Zuia, y hacia las laderas del monte Gorbea. Fuentes tradicionales consideran a Zaitegi como uno de los castillos más antiguos de Araba. Seguir leyendo …

 
 

2.- CASTRO DE URISOLO

Se desciende al collado y se toma el camino que asciende hacia el monte Arrato. La cumbre de Azkorreta marca el inicio del castro de Urisolo que dejamos por el momento para, siguiendo las señales, llegar al cortado, que muestra unas magníficas vistas. Continuar por el borde de la izquierda hasta la goba de Urisolo, muy cerca de las paredes de piedra que delimitan el castro. Desde aquí seguir el camino que desciende a Letona.

En el año 1968, Isidro Sáenz de Urturi descubre que en este paraje hay unas formaciones tumulares no atribuibles a la naturaleza, y acude al Instituto Alavés de Arqueología; sobre el terreno, los arqueólogos interpretan que los grandes amontonamientos de tierra y piedras conforman una línea que son los restos de la muralla de un castro prehistórico.

Posteriormente se han realizado diversas intervenciones arqueológicas dirigidas por Armando Llanos y María Nieves Urrutia en los que han obtenido resultados interesantes que resumimos a continuación. Seguir leyendo …

3.- CUEVA DE UNDA O DE LOS 40 CABALLEROS

Descendiendo por el camino unos pocos metros la señal nos vuelve a enviar a la derecha, al cantil, y tras bajar por una pendiente pronunciada llegamos a la entrada de la cueva.

[…] Tras la batalla y muerto el jefe oñacino, los suyos emprendieron la huida, y los vencedores la persecución. En la desbandada un grupo de perdedores se refugió en una cueva existente en las inmediaciones del campo de batalla. De aquí viene el nombre de la cueva, referido a que cuarenta caballeros con sus caballos encontraron cobijo en ella, y se libraron de ser capturados por sus perseguidores. Seguir leyendo…

4.- CARBONERA Y ENCINA

 

De vuelta a la pista, continuamos el descenso otros 600 m, y a mano izquierda del camino podemos observar una explanada que sirvió para hacer carbón a mediados del pasado siglo; se trata de una de las últimas carboneras que se encendieron en estos parajes.

Muy cerca, y junto a la valla que cierra el camino encontramos una encina trasmocha de tamaño considerable, interesante porque en Arrato ya no quedan muchas de estas dimensiones. Esta, ya muy cerca del pueblo, fue escenario de juegos de muchos chavales, que todavía la recuerdan.

5.- PUENTE Y CIERRE

Seguimos bajando hasta que la pista desemboca en la que nos llevará de vuelta a Letona. Abajo del todo nos desviaremos 150 metros a la derecha para ver dos elementos que llamarán nuestra atención: primero nos encontramos a un lado del camino con un puente construido con solo dos piedras, pero ambas de dimensiones descomunales. No sabemos desde cuándo está, pero nos recuerda a las construcciones megalíticas de la prehistoria.

Más adelante, a pocos metros del camino vemos otra piedra singular: está clavada en el suelo, sobresaliendo más de 1,5 metros, y tiene un agujero en la parte superior. En su día sirvió para sostener la cancela que cerraba el camino y evitaba el paso incontrolado del ganado; como esta piedra hubo en Zigoitia otras muchas en las salidas de los caminos de todos los pueblos, y creemos que ésta es la única que permanece en su lugar de origen. Pero el interés de esta piedra va más allá: si nos fijamos en su forma veremos que se trata de la tapa de un sarcófago medieval.

6.- FUENTE DE LETONA

Acabaremos el recorrido desviándonos a la izquierda en el camino que hemos bajado, y desde la señal que marca ida y vuelta, llegaremos a la fuente del pueblo a contemplar uno de los rincones más bellos de Zigoitia. Es un auténtico complejo hídrico compuesto por varias fuentes a distintas alturas, un lavadero restaurado en 2005 y 2018 y unos sobraderos que conducían el agua hasta las huertas que había junto al cauce. La fuente dejó de ser el lugar de abastecimiento del pueblo en 1968, cuando llegó el agua a las casas.

LETONA

 
Palacio y torre

A finales del s. XV contaba Letona con dos torres señoriales. La única que se conserva fue obra, al parecer, de Juan López de Letona y de su mujer Catalina Ruiz Hurtado de Mendoza (de Manurga), y construida a finales del s. XVI.

El conjunto formado por este palacio de los López de Letona y la torre de los Letona-Hurtado de Mendoza, a pesar de conservar algunos elementos defensivos de esa época, es más bien una torre simbólica que torre defensiva. Destaca el remate superior de la torre, ornamentada con cuatro garitones macizos que dan al torreón el aspecto de una fortaleza. Tiene adosada una casa-hidalga. De mampostería, hoy está restaurada, formando un bello conjunto arquitectónico con la torre.

 

Parroquia de San Andrés

Construida en el s. XVI, sobre un anterior templo medieval del que se conservan restos como un arco, canes… De estilo gótico-tardío es de planta rectangular con sendas capillas de la misma época, a los lados de la nave. La torre de la iglesia es posterior (finales del s. XIX) y fue levantada sobre un campanario bajo construido en el s. XVII por el capitán Juan Antonio de Letona, según testimonio del párroco de la época: “El capitán e yo el cura hemos echo el campanario”.

Su retablo es obra en tres momentos distintos: el sagrario de finales del s. XVI; el cuerpo, documentado al final de la década de 1630 y su ampliación a mediados del s. XIX.

Galería de imágenes

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