En las laderas que bajan del Gorbeia y del monte Oketa, está situado el pueblo de Okoizta/Acosta, a 633 m. de altitud bajo el monte Aldai. Se accede a este lugar desde Gopegi siguiendo la carretera que también conduce a Zestafe y se bifurca medio kilómetro antes de llegar a ambos pueblos.
En 1556 vivían en Acosta / Okoizta 22 familias. Un siglo después, en 1862, la población descendía en más de la mitad. Su vecindad parece haberse rehecho a lo largo del s. XVIII. Contaba entonces el pueblo de Acosta/Okoizta con 22 familias, que a finales de ese siglo eran 25. A comienzo del s. XX vivían aquí 19 vecinos, que aumentaron a 24 con un total de 135 habitantes. Durante el s. XX fueron descendiendo hasta quedarse, en 1970, en siete familias y 45 habitantes. Acosta/Okoizta se expande y aumenta en casas y vecinos contando en la actualidad con 52 habitantes.
Una historia milenaria
En el siglo IX (a. 871) se tiene la primera noticia del pueblo de «Ocoizta» por la existencia allí del «monasterio de San Vicente de Ocoizta». Pertenecía al cenobio emilianense. En el Cartulario de San Millán se da cuenta de este monasterio a raíz de donaciones por parte del Señor Arroncio, de su hijo Tello y otras personas a «San Vicente de Ocoizta» y al abad Pedro de las iglesias de Santa Engracia y San Martín sitas en Estabillo, añadiendo las posesiones y términos. En 1067 el «monasterio de San Vicente de Ocoizta» recibía nuevas donaciones en Gorostiza y en «la villa de Eggagoien» (Etxaguen) y era ofrecido a San Millán por el obispo Nuño.
Aquellas donaciones quedaron localizadas -según dice la misma carta de donación- «ubi iniciat via Zatica» (donde inicia la vía Zatica), «sub defesa Erihei usque ad via de Olleros» (bajo la dehesa de Eribe hasta la vía de Olleros), bordeando las laderas del Gorbeia. Este monasterio gozaba de prestigio y reconocimiento ante el rey navarro Sancho II Garcés Abarca de quien el Abad consiguió que no debía pagar tercias al obispo diocesano.
El pueblo de Okoizta/Acosta «Ocoizta» figura ya, por tanto, desde el s. IX. Fue lugar de paso milenario de arrieros en los caminos que atraviesan Zigoitia documentados desde el alto medioevo, «vía Zatica» y la «vía Olleros» (desde Zaitegi hacia Ollerias) también llamado más tarde (1786) «camino de carboneros» (desde Aramaio a Urduña).
Según la antiguas ordenanzas de Zigoitia, renovadas en 1609, era Acosta uno de los pueblos integrados en la cuadrilla tercera de las cuatro que constituían la Hermandad. Formaban dicha cuadrilla los pueblos de Gopegi, Larrinoa, Murua, Etxaguen, Gorostitza, Acosta y Zestafe.
El principal núcleo poblacional de Acosta/Okoizta fue el barrio de «Lisalde» (junto a la iglesia). Sus tradiciones, usos y costumbres, «observados desde antiguo», están recogidas y confirmadas en las ordenanzas de 1737.
Los vecinos de Acosta/Okoizta se dedicaban principalmente a actividades ganaderas aprovechando los pastos y frutos del bosque. Por eso precisamente, según documentos del s. XVI, tenían «por uso y costumbre» de «se ajuntar» «delante de la iglesia parroquial de San Vicente de Acosta» para entender de asuntos relacionados con el aprovechamiento de los montes, los concejos de Berrikano, Eribe, Acosta, Zestafe, Etxaguen y Gorostitza».
Iglesia de San Vicente
Se desconoce dónde estuvo situado y hasta cuando permaneció el monasterio de San Vicente. Sin embargo parece que la actual edificación gótica del templo parroquial (s. XV) sucede al monasterio, heredando su denominación de San Vicente, patrono de Acosta/Okoizta, y manteniendo en ciertas épocas como párrocos a religiosos de órdenes monásticas.
Ya en 1589 radicaba en la parroquia de Okoizta/Acosta la cofradía de la Virgen del Rosario «de los Caballeros hixosdalgo de la Hermandad de Cigoitia» de la que formaban parte cofrades nobles de toda la comarca y de zonas limítrofes, hasta de la misma Vitoria.
Su construcción de fábrica gótica es de planta rectangular con cabecera recta y nave de tres tramos cubierta por bóvedas nervadas donde se encuentran representaciones de estrellas, San Vicente y, tal vez, San Millán.
El retablo mayor neoclásico es de mediados del siglo XIX, sustituyó a otro anterior «viejo». En la hornacina central está la imagen de San Vicente y en los intercolumnios, las de San José y de San Antonio. Estas imágenes pertenecen al círculo de los llamados «santeros de Payueta» y son obra de Alejandro de Valdivielso.
El retablo lateral está dedicado a la Virgen del Rosario, también del siglo XIX, colocado por la Cofradía del mismo nombre.
Sustituyendo a una espadaña poco elevada, se construyó la torre actual, donde se colocó el primer reloj en 1879 y dos campanas a comienzos de s. XVII y más tarde, en 1865, un esquilón.
En el cementerio adjunto «que se hizo por orden del gobierno» se comenzó a enterrar a los vecinos de Acosta/Okoizta en 1811. Hasta entonces eran sepultados bajo las losas de la iglesia, como recuerdan las velas que se encienden cada domingo en las misas. A la puerta del cementerio hay un escudo con una gran «tao» o cruz de San Antonio.
En varios de los muros de esta iglesia, especialmente en la fachada Este que mira a Zestafe, se pueden identificar, aún hoy, innumerables marcas de proyectiles de la Guerra Civil (1936-1939).
Fiestas de Okoizta/Acosta
Se celebran el día de San Vicente, el día 22 de enero, han tenido y continúan gozando de gran popularidad y participación con celebración religiosa en honor del santo y numerosos festejos que animan, a pesar del frío invierno, el ambiente festivo.
Cuenta así mismo con un txoko en el que en diferentes días de la semana se reúnen vecinos y vecinas del pueblo.
Alrededores






