Situado en la zona llana y céntrica del municipio, en la margen derecha del río Zubialde, entre Gopegi y Murua, y a una altitud media sobre el nivel del mar de 595 metros.
Son varias las denominaciones con que ha aparecido en distintos documentos y épocas: Larrinoa en 1257, Larrinua en 1294, Larrenoa en 1537 y Larrinua en 1769.
Larrinoa y un molino próximo se citan en la carta fundacional del monasterio de Quejana en 1378.
Recientes investigaciones señalan como natural de Larrinoa a Juan de Álava, arquitecto que introdujo el plateresco en la península y un gran desconocido en Araba. Llegó a ser uno de los maestros destacados del renacimiento español con obras en Plasencia (capilla mayor de la Catedral), Valladolid (La gran colegiata), Salamanca (sacristía de la Universidad) o Zamora (capilla mayor de la Catedral), entre otras, y que desarrolló su labor artística entre 1505 y 1537, año en el que falleció.
Demografía
La matrícula de pagadores y vecinos de Zigoitia, ajustada en 1590 indicaba en Larrinoa un total de “trece fogueras pagadoras, que se componía de vecinos labradores, un carpintero y un bachiller”.
En 1682 se registraban veintiún vecinos. Al finalizar el siglo XVIII vivían en Larrinoa 88 habitantes, en 22 casas. En la primera mitad del siglo XIX ya se acusaba en Larrinoa el descenso de población.
A partir de la segunda mitad del siglo XIX la reducción se acentúa con 48 habitantes en 1861, a principios del siglo XX se redujo a 18, prácticamente los mismos que registraban en el nomenclátor foral de 1979.
Iglesia de San Pedro
Templo demolido y recordado por los vecinos de mayor edad. Además de sus testimonios se pueden aportar datos de su estilo y composición ya que varios de sus restos fueron reubicados en iglesias del entorno.
Se trataba de un edificio de cabecera recta, cubierto por tres tramos de crucería del gótico más tardío. En el entorno del edificio del actual ayuntamiento de Zigoitia, en Ondategi, se conservan algunas claves de las bóvedas: una representa a San Pedro y se trataría de la clave central del presbiterio de la iglesia demolida, otra representa a Santiago peregrino. Todo este material fue adquirido por Lázaro Ruiz de Escudero “para convertirlos en obras de construcción de una colonia escolar con campo de deporte y erección de un centro de jóvenes”, en lo que fue conocido como Fundación Escudero.
La pila bautismal, con pie cilíndrico con garras tardías que recuerdan a las medievales y basamento hexagonal, se encuentra en la actualidad en la iglesia de Etxaguen. En esta misma iglesia, en su sacristía, se conserva una cajonera que parece responder a la descripción que el cura de Larrinoa hacía en 1890 en su inventario. Al parecer, la puerta de la sacristía, la baranda del coro y una de las dos campanas también tuvieron el mismo destino. La otra campana fue fundida.
Según Gerardo López de Guereñu el motivo central de la iglesia era un retablo de tres cuerpos y tres calles del siglo XVI, algunos de origen plateresco. El primer retablo renacentista mostraba a San Pedro en el nicho principal, la Magdalena y el Santo Cristo, actualmente en la iglesia de Gopegi, siendo lo único que se conserva en la actualidad. La ornamentación es propia del arte plateresco con cabezas aladas de ángeles, estilo al que también se pueden atribuir la imagen de la Magdalena, los remates de las calles laterales del retablo y el frontón triangular que lo corona. Las imágenes laterales son de épocas posteriores.






