Situado en una pequeña colina de las numerosas que se van formando al descender hacia el sur desde las laderas del Gorbeia, a una altitud de 641 m, tiene acceso desde Gopegi por la carretera que también conduce a Okoizta/Acosta y se bifurca para llegar a Zestafe.
Nombre y origen
El topónimo “Zestave” se encuentra citado ya en el año 871, en la carta de donación de algunos nobles al monasterio de San Vicente de Acosta. Al fijar las propiedades que los otorgantes ofrecían a San Vicente y sus monjes, localizamos Eribe y Zestafe en la ruta de «la vía de los Olleros» hasta «via Zatica», nominadas así expresamente en el documento, es decir, entre los términos actuales de Ollerias y Zaitegi, en un tramo del camino natural que desde el valle de Leniz conducía a tierras de Orduña. Posteriormente, en 1087 lo encontramos con el nombre de Cestave y en 1257 aparece ya como Cestafe.
Situación y demografía
Su situación enmarcó a Zestafe en la segunda de las cuatro cuadrillas históricas de Zigoitia, la que desde el río Zubialde al Santa Engracia comprendía los pueblos de Murua, Larrinoa, Gopegi, Etxaguen, con Okarantza y las Ruedas, Acosta, Zestafe y Gorostitza – Caseríos de San Pedro (hoy barrio de Zestafe y Acosta).
Hay constancia de los importantes altibajos demográficos que Zestafe ha sufrido a lo largo de su historia, que se ven reflejados sobre todo a partir de 1556, año en que contaba con 18 vecinos. A finales del siglo XVIII eran 19 vecinos con 73 habitantes. En 1850 habitaban 126 personas. Al comenzar el siglo XX encontramos 22 viviendas y 79 habitantes. En la actualidad el número de habitantes ronda los 42.
Iglesia de San Nicolás de Bari
La Iglesia parroquial, con advocación a San Nicolás de Bari, fiestas del pueblo en su día 6 de diciembre, es de planta rectangular, con la casa cural adosada en la parte Sur. Posee espadaña con dos huecos donde se alojan las campanas.
El templo es de configuración románica en casi todos sus elementos: ábside, ventanas, canes, puertas e interior. Es la iglesia de Zigoitia que posee mayor cantidad de vestigios del arte románico, formando un conjunto homogéneo. Sus elementos más antiguos pueden situarse en torno al siglo XIII, si bien hubo posteriores intervenciones en su estructura a lo largo de varios siglos hasta dejarla tal y como hoy la encontramos.
La Iglesia está ubicada en la parte alta del pueblo, al sur del núcleo poblacional. El muro sur está oculto y protegido por la casa cural, que se extiende a ambos lados del pórtico. Éste cobija una portada románica muy interesante y en muy buen estado de conservación.
En el muro sur del presbiterio se conserva también un ventanal románico formado por dos arquivoltas de medio punto bellamente decorado. En este mismo muro se conservan bajo la cornisa del tejado seis canecillos figurados que representan cabezas de animales, rostros antropomorfos y un personaje erguido apoyado sobre una especie de báculo. Desde el desván de la casa cural se pueden apreciar otros trece canecillos más con motivos similares a los anteriores.
En el interior encontramos un retablo mayor neoclásico de finales del XVIII. En el cuerpo principal encontramos la imagen barroca de San Nicolás de Bari dorada y policromada. También se encuentran las imágenes de San Juan y San José sobre peanas. Arriba la imagen barroca del Crucificado, de finales del XVI, principios del XVII. El sagrario es una pieza barroca procedente al parecer de Apodaka.
Detrás del retablo quedan hoy unas pinturas murales incompletas, con cierto valor, que simulan un fondo arquitectónico embaldosado con figuras de personajes incompletos y que flanqueaban el centro donde se encontraba el sagrario. Encima, un arco pintado que conserva restos de efigies de Cristo, la Virgen, San Juan y de un Calvario. Estas pinturas presidieron el presbiterio hasta que se colocó el actual retablo en el el s. XVIII.
Destaca en cuanto a su imaginería una esbelta talla mariana, tipo “Andra Mari”, del siglo XIII. Fue restaurada y actualmente se encuentra en depósito en el Museo de Arte Sacro de la Diócesis de Vitoria.
También conserva una pila bautismal, sin decorar. La sacristía cuadrada del siglo XVI tiene una bóveda con nervios en diagonal y claves con estrella y símbolos de cuatro apóstoles.
Personajes ilustres y apellidos locales
Como dato curioso cabe señalar que a finales de la Edad Media residía en Zestafe un escribano real, vecino del lugar, designado para este oficio por los Reyes Católicos el 20 de junio de 1494. Se llamaba Juan Martínez de Cestafe y, aunque se ha perdido su registro documental, que hubiera sido de gran interés para el conocimiento de Zigoitia al fin del medioevo, la presencia de su escribanía real en Zestafe destacó sin duda a este lugar entre otros pueblos del entorno.
Entre los apellidos oriundos del lugar podemos mencionar Alava, Albisua, Fernández de Aguirre, García de Cortazar, Izaga, Ruíz de Lazcano y los compuestos con el topónimo: Díaz de Cestafe, Fernández de Cestafe, Martínez de Cestafe, etc.






