La caza de alimañas (lobos, zorros, linces, perros asilvestrados y osos) fue una práctica habitual y socialmente aceptada en Zigoitia entre los siglos XVIII y XIX, motivada por la protección al ganado. Se organizaban batidas colectivas y se recompensaba económicamente a los cazadores, especialmente a los expertos de Orozko. También se documentan construcciones como loberas y casos de conjuros para ahuyentar animales dañinos. El texto concluye señalando la presencia simbólica del lobo en la heráldica local.

El autor del artículo, Javi Castro Montoya, es miembro del departamento de etnografía de la Sociedad de Ciencias Aranzadi Zientzi Elkartea. Ha recopilado la información consultando muchos legajos del archivo municipal de Zigoitia (AMZ) en referencia a la caza histórica de alimañas, entre mediados del siglo XVIII y mediados del siglo XIX.

Cepo metálico conservado en casa de Esteban Etxebarria (Manurga)

En la zona de Zigoitia se ha recogido datos de la caza de diferentes animales considerados dañinos, alimañas más o menos temidas, que básicamente atacaban al ganado en el monte, con o sin vigilancia, y que también se acercaban a los pueblos como es el caso del escurridizo y astuto zorro. Lo normal para cazarlos eran las batidas en las que participaban todos los vecinos, pero también se confiaba en los expertos alimañeros, casi siempre de Orozko aunque también son citados de otras áreas más lejanas, como Oñati o el valle de Losa.

Se tiene señalado que los lobos llegaban generalmente a esta zona de Zigoitia desde el vecino valle de Zuia, provenientes de áreas más occidentales como el burgalés valle de Losa o desde la sierra Salbada y que, atravesando por la zona alta de Arroriano, límitante con Zuia, seguían su marcha hacia el oriente, en dirección a tierras guipuzcoanas o navarras. Según los datos analizados, los lobos llegarían por Altube, cruzarían el río Baias cerca de su cabecera por las cercanías de Arralde-Arkarai y luego, atravesando por el collado o zona de Beraso-Pagazuri-Arroriano, descenderían por Errekaiger-Mairuelegorreta para seguir hacia la parte de Ubidea-Legutio y así poder cruzar por Arlaban a los montes de Elgea-Urkilla, sureños y colindantes con Oñati, donde los alimañeros del barrio de Araoz eran muy cualificados, como Francisco de Brazaola, vecino de Araoz, a quien en el año 1785 se le abona en Zigoitia 20 reales por la caza de un lobo.

En una revisión bastante minuciosa de los libros conservados en el archivo municipal de Zigoitia (AMZ) he localizado algo más de dos centenares de referencias de todo tipo, mayormente sobre la caza de lobos y sus crías, pero también son citados datos sobre otros animales como perros salvajes, raposos y linces, siendo estos llamados “tigueres” en los documentos. También se referencia la caza de un oso en el periodo analizado. Por ejemplo, en 1768 Juan de Zaldos, soltero y natural de Manurga, junto con sus compañeros reclama una gratificación por haber matado en el mes de enero a un animal nocivo llamado “tiguere” y el concejo acuerda pagarle lo acostumbrado:

En esta referida junta por parte de Juan de Zaldos soltero natural del lugar de Manurga, y compañeros, se suplico que mediante a que en los montes comunes del havian muerto en este presente mes un animal nocivo llamado tiguere, se les contribuyese de efectos de ella y con la cantidad que se acostumbra por otras higuales cazas, por via de gratificación; y enterados los señores constituyentes, se acordo que por el señor procurador instruido de lo decretado anteriormente se les de aquella cantidad que se entablo dar por semejantes cazas».

Detalle de una reseña de 1778 sobre la caza de un lince. Fuente Archivo Municipal de Zigotia (AMZ)
Detalle de una reseña de 1799 sobre los gastos de una batida. Fuente AMZ
Dibujos en acuarela de un zorro y un lobo, realizados hacia 1575 por el artista flamenco Joris Hoefnagel para su obra Animalia. Cortesía de la National Gallery of Art (Washington DC, USA)

En 1803 un vecino de Gopegi da el aviso de haber visto dos lobos en la zona de Ilumbe, cerca del límite con Zeanuri, en el valle del arroyo Undabe y se avisa a los pueblos para dar una batida. Cuando se hacían batidas, llamadas “ojeos”, a los asistentes se les pagaba con el vino que se les daba, como por ejemplo en el año 1799, que se gastaron 332 reales y 24 maravedíes por dos ojeos que se realizaron:

Ytem trescientos treinta y dos reales y veinte y quatro maravedis, que importan las medias azumbres de vino, de dos ojeos particulares, echos para la persecución de animales nocivos, entre los pueblos de Manurga, Acosta, Cestafe, Murua, Echaguen, Olano y Zaitegui, los unos por dos ocasiones y los otros por una vez, en virtud de lo representado, y acostumbrado en su razon por la junta, que a los precios en que han dado cuenta ha importado dicha cantidad, que en caso necesario se hara ver por las razones que han presentado los regidores de cada pueblo».

La caza del oso

Detalle de una reseña de 1818 sobre la caza de un oso. Fuente AMZ

La única noticia localizada en Zigoitia sobre la caza de un oso es en 1818, citada en la junta de la Hermandad reunida en la ermita de Santa Lucia de Teparua. Se indica que unos de Orozco han cazado un ejemplar y acuerdan que se les pague la misma cuantía de 300 reales que por la caza de un lobo:

En esta referida junta, se expuso por el señor procurador don Blas Ortiz de Zarate que varios yndividuos del balle de Orozco havian tenido la felicidad de matar al oso que handava travesando los montes de esta Hermandad, de Orozco, y de Guipuzcoa causando graves daños en los ganados, y que por carezer de noticias del salario que se les haia de dar por no haver havido exemplar de que se haia matado alguno anteriormente se acordo que quando vengan a cobrar el matador o matadores de el se les de ygual que por la matanza o caza de lobos trescientos reales de vellon».

Heráldica

El lobo ha estado presente en los blasones o escudos heráldicos de varias familias como es el caso de los Martínez de Murguía, con casa palaciega construida en Manurga (actual palacio Berastegi). También los Ayala y los Lope de Haro llevan lobos en su escudo. Junto a la imagen del gran escudo de piedra arenisca que se mantiene flamante en la fachada nordeste del citado palacio en Manurga también existe un pequeño escudo en la fachada noroeste, que de forma más sencilla representa los dos lobos “puestos en palo”, esto es en posición vertical, uno sobre otro. Los dos lobos en heráldica representan la valentía, la astucia y la capacidad de liderazgo y el hecho de estar en dos líneas, uno sobre otro puede interpretarse como una representación de la fuerza y la vigilancia.

Escudo de armas de los Martínez de Murguía en la casa-palacio de Manurga
Representación del escudo de armas de los Martínez de Murguía (gentileza del experto investigador en heráldica y genealogía Ricardo Álvarez Lacalle)
Escudo de armas de los Martínez de Murguía en la casa-palacio de Manurga
Abadelaueta elkarte etnografikoa
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