El 12 de noviembre de 1901 se inauguró en la cima del Gorbea una cruz monumental de 33 metros de altura, un hito arquitectónico sin precedentes en Euskal Herria. A pesar del viento feroz que azotó aquel día, el acto reunió a autoridades civiles y religiosas, obreros y vecinos.

La cruz, sin embargo, aún no estaba completa. El mal tiempo había dificultado los trabajos y obligó a posponer la misa principal y el canto del Te Deum. Sólo habían realizado su parte esencial, dado que el tiempo había sido muy crudo, las inclemencias meteorológicas en semejante lugar habían mermado el trabajo, pero parece que urgía inaugurarla. Según el proyecto original había que reforzar los brazos y colocar en la base unas planchas octogonales de hierro.

La primera, "la efímera", foto cedida por la familia Lascaray

Serapio Goikoetxea, el hombre detrás de la Cruz de Gorbea

En 1901, la comisión encargada de levantar la Cruz de Gorbea confió el proyecto al baracaldés Serapio Goikoetxea y Palacio. Empresario minero y fundador de la fundición Nuestra Señora del Rosario en Lutxana, su taller llegó a ser una de las empresas siderúrgicas más importantes del Estado. Fue también alcalde de Barakaldo entre 1899 y 1903.

Su mayor obra pública fue la Cruz de Gorbea, fabricada en su taller y transportada en un complejo recorrido hasta la cima del monte. Tres obreros de su confianza la ensamblaron en condiciones extremas, convirtiéndola en un símbolo del territorio.

La Cruz de Gorbea se armó y montó en los exteriores de su fábrica en Lutxana, denominada entonces Nuestra Señora del Carmen . Tras desmontarse se carga en vagones en el ferrocarril anexo a su empresa. Llegado éste a Bilbao continúan por la línea de tren Bilbao Amezola a Miranda de Ebro y llegan hasta Izarra. Allí se descarga y hay que transportarla por caminos de montaña con mulas, caballos y bueyes hasta la cumbre de Gorbeia. Este tránsito les va a costar 14 horas cada viaje.

Serapio predijo que era demasiado alta para resistir los vientos de la zona y los brazos demasiado largos para aguantar la nieve y el hielo que podía llegar a acumularse en ellos. Pero el encargo requería unas medidas concretas, la altura de la edad de Cristo en la Cruz, 33 m y los brazos en armonía con la altura.

Su peso total rondaba las 13 t y su presupuesto, 50 000 pesetas.

El 1 de octubre de 1903 se inaugura la 2ª cruz de Gorbea, tras rehacer los hierros doblados y aportar nuevo material, se erige con la misma altura que la primera.

Se cae la primera cruz y vuelta a empezar

Con motivo de un tremendo vendaval, el 12 de diciembre de 1901 se cae por primera vez la Cruz de Gorbeia, habiendo aguantado justamente un mes desde su inauguración.

Causó un profundo malestar en las comunidades del entorno, una gran tristeza embargó a los vecinos de los pueblos del entorno. Se dobló a los 6 m de la base, quedándose recostada en su parte norte, hacia Aldamin. En la celosía (los encajes de sujeción) se acumulaba mucha nieve y esto fue uno de los causantes del primer fracaso en su construcción. Para que no se repita, estudian asegurarla con cables y otros elementos, se generan nuevos gastos y tienen que seguir pidiendo ayudas económicas.

En el invierno de 1902 comienzan los trabajos de construcción de la segunda cruz. 

Se cae la segunda cruz el 12 de febrero de 1906. Duró 836 días en pie. Esta fotografía fue publicada en 1906 por la revista donostiarra Novedades.

A la tercera va la vencida

Después de las dos caídas de las cruces, las izadas en 1901 y 1903 (aunque esta segunda era la misma estructura reparada de la primera con algunos refuerzos y, eso sí, de la misma altura), hay que ponerse a trabajar en la tercera.

En esta ocasión ya no se encarga de su construcción la empresa Nª Sª del Carmen. El encargo recae en Talleres de Zorroza, aunque poco se sabe de cómo fue su diseño ya que la documentación de esta empresa se expolió tras su cierre.

Tampoco se tiene documentada la fecha de cuándo se erigió en la cima de Gorbea. Iñaki García Uribe, gran conocedor de todo lo que tenga que ver con Gorbea, así nos lo ha corroborado, aunque se aventura a apostar por 1906 como probable. Existe bastante oscurantismo al respecto, no se sabe si debido a la situación un tanto grotesca tras los dos primeros intentos fallidos. Si se sabe que esta, la tercera, mide poco más de la mitad de las anteriores, 17,80 m y que las zapatas fueron aprovechadas de las cruces anteriores.

Esperemos que sea la definitiva.

Cruz de Gorbeia el 31 de julio de 2019

Otras efemérides y curiosidades

Cincuentenario de la cruz de Gorbea

El 1 de julio de 1951, el monte Gorbeia se convirtió en escenario de una cita multitudinaria y solemne. Cerca de cinco mil montañeros, venidos de todo Euskal Herria, ascendieron hasta la cumbre para rendir homenaje a aquel símbolo que, cincuenta años antes, había sido erigido siguiendo la recomendación del Papa: coronar las montañas con la cruz de Cristo al inicio del nuevo siglo.

La crónica de la revista Pyrenaica relata con detalle aquel encuentro, marcado por el espíritu religioso de la época y por la inevitable impronta política de la dictadura. Hubo misa de campaña en Igiriñao, discursos solemnes y vítores que hoy resuenan como un eco de otro tiempo. Pero más allá del contexto histórico, lo que sobresale es la imagen de miles de personas compartiendo camino, fe y montaña en torno a un símbolo común.

La efeméride dejó también gestos entrañables y un privilegio espiritual: cien días de indulgencia para quienes llegaran hasta la cruz y rezaran en actitud reverente.

Más de setenta años después, aquellas fotografías de Ángel Sopeña nos devuelven la instantánea de un tiempo en que el montañismo, la religión y la vida colectiva se entrelazaban en torno al Gorbeia. La cruz, erguida sobre la cumbre, sigue siendo hoy mucho más que hierro y memoria: un faro visible desde todo Bizkaia y Araba, testigo de generaciones que, paso a paso, han hecho de este monte un símbolo de identidad compartida.

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Foto de Ángel Sopeña
Lucio Lascaray posa apoyado en su mesa en julio de 1981, un año antes de morir, con 78 años (fotografía Félix Lascaray)

La mesa de orientación de Gorbeia, pionera en Euskadi

El 14 de junio de 1931 se inauguró en la cima de Gorbeia la primera mesa de orientación montañera de Euskadi, fruto del trabajo de los alpinistas vitorianos Lucio Lascaray y Ángel Aguirre, quienes durante año y medio realizaron mediciones y dibujos para identificar 106 cumbres visibles desde la cruz. La mesa, fabricada en Francia y montada en mampostería por Eleuterio Goikoetxea, costó 619,75 pesetas.

A lo largo de su historia, el toposcopio de Gorbeia ha tenido tres versiones. La original de 1931 fue sustituida en 2001 con motivo del centenario de la cruz, pero la nueva placa resultó destruida por un acto vandálico apenas cinco meses después. En 2003 la Diputación de Bizkaia instaló la actual, que sigue orientando a los montañeros. La pieza histórica, tras años de insistencia, se conserva hoy en el Parketxe de Areatza.

Estos instrumentos, también llamados toposcopios, han sido fundamentales para generaciones de montañeros al permitir reconocer cumbres y orientarse en 360º antes de la era digital, además de convertirse en símbolo de la cultura montañera vasca.

Iñaki Garcia Uribe,  montañero y etnógrafo, especializado en temas relativos a Gorbeia, ha sido la fuente de información de todo lo que se refleja en esta página. Miembro del departamento de etnografía de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, también ha trabajado en asuntos de Memoria Histórica y es un gran conocedor de las ermitas vascas. Conferenciante y guía en diferentes materias de campo, colabora en emisoras de radio, entre ellas Radio Popular de Bilbao, y medios de prensa escritos (Deia…).

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